¡Se las jugó! Marcela Vacarezza convenció a sus papás de 90 años para que se fueran a vivir con ella

Marcela Vacarezza, la conocida comunicadora, volvió a Chile a mediados de agosto. Después de seis años viviendo en Miami junto a su esposo, el animador Rafael Araneda, y sus cuatro hijos, decidió volver a Chile con un objetivo clarísimo: que sus padres, Ricardo Vacarezza, de 90 años, y Adriana Etcheverry, de 89, se instalaran con ella.
El gran regreso y la casa soñada
A mediados de agosto, Marcela Vacarezza aterrizó en Chile con un plan maestro: tener a sus papás con ella. La comunicadora vivía en Estados Unidos con Rafael Araneda y sus cuatro hijos, pero Florencia volvió a Chile en 2024 y Martina este año. Así que ella y Rafael, que sigue en la volá entre Chile y Miami, se buscaron una casa en Chicureo con un requisito fundamental: que tuviera espacio de sobra para los abuelos. Y ojo, que ya llevan una semana viviendo con toda la familia.
¿Por qué la vuelta? Marcela lo explicó a LUN: “Me devolví a Chile para estar todos juntos, ya mis dos hijas se habían devuelto y ellas nos pedían hacer lo mismo”. Pero no solo eso, también pesaban sus padres: “También para estar con mis papás que ya tienen 90 años y no sé cuántos años les quedan”. Y pucha, es que con los años, uno valora la familia cerquita. Tampoco se olvidó del más chico, Benjamín (8), que se fue de Chile a los dos años. Querían que conociera a su extensa familia chilena.
Misión: Convencer a los "viejos" (con respeto, obvio)
A ver, que no fue fácil la cosa. Hasta hace poquito, Ricardo y Adriana vivían solitos en un departamento cerca del Apumanque. Y convencer a unos padres de 90 y 89 años de dejar su hogar de siempre es otra liga. Marcela contó que le costó convencerlos, y lo entiende. Es que uno se apega a sus muebles, a sus recuerdos, ¿cachai? Es una pena dejar todo atrás.
El empujón final llegó cuando la mamá tuvo que operarse de la rodilla y hacer reposo. Ahí, Marcela, junto a sus hermanas, se dio cuenta de que sus papás estaban “muy solos” y que “cada vez eran menos autovalentes” para la casa, las compras y la cocina. La comunicadora aclaró que de la cabeza ambos están fantásticos, pero les cuesta la movilidad. Y esa fue la clave.
La búsqueda de la casa ideal (¡con "milagro" incluido!)
Con la movilidad en mente, la búsqueda de vivienda se puso heavy. “Ellos ya no pueden subir escaleras, entonces teníamos que encontrar una casa que fuera para nosotros, mis hijos y ellos”, contó Marcela. En julio estuvieron mirando casas y nada, ¡no había una con habitaciones en el primer piso! Drama total.
Pero como siempre, hay una luz al final del túnel. Una corredora les mostró una propiedad que estaba en venta, pero que ¡aceptaba arriendo! Lo único malo es que le faltaban una pieza y un baño abajo. ¿Y qué creen? La dueña, ¡bacán ella!, accedió a construirlos. Marcela lo atribuyó a una cosa de Dios. A veces las cosas se alinean de una forma inexplicable.
Felicidad familiar en modo XXL
Hoy, la panelista no tiene dudas: el cambio valió la pena. La mamá fue la más porfiada, pero hasta ella ya tiró la toalla (en el buen sentido, obvio). “A mi papá no, a mi mamá me costó más. Pero el otro día ella me dijo que si hubiera sabido que en mi casa iba a ser todo tan maravilloso, se habría venido antes. Con ese comentario yo me doy por pagada”, contó Marcela. ¡Qué mejor recompensa que esa, si no!
Y es que ahora la casa es pura vida. Marcela contó que sus padres están felices, ven harto verde, salen a caminar y comen rica, aunque su mamá sigue porfiada con querer hacer las cosas. Además, dos de sus hermanas viven cerca, lo que facilita las visitas. En la casa de Chicureo están Martina, Florencia, Benjamín y ¡tres perros! Marcela dijo que se ríen y conversan, y que eso tira para arriba. Solo falta Vicente (19), que se quedó en Miami estudiando. ¡Una verdadera familia XXL! ¿Te imaginas a tus abuelos viviendo contigo?
