MAD ChileMúsica, famosos y cultura pop
Espectáculos

El refugio "buena onda" de Gonzalo Valenzuela en Maitencillo: ¡Pura madera y desconexión!

El actor Gonzalo Valenzuela, ese mismo que es el papá de los hijos de Juana Viale, decidió echar raíces en Maitencillo, la localidad costera que muchos amamos. Ahí, lejos del barullo de la ciudad, levantó una casa que es pura vibra de arquitectura sustentable y estilo rústico, conectadísima con la naturaleza. ¡Ojo, que no es cualquier casita para el fin de semana!

Frente a unas lagunas preciosas y con el Océano Pacífico de fondo, esta vivienda fue pensada precisamente para decirle "chao" al ajetreo mediático y disfrutar a concho la vida cotidiana con sus cabros. Imagínense el nivel de desconexión que se maneja. La estructura es un aplauso a la madera sin cepillar, que domina pisos, paredes y techos, dándole ese toque natural y cálido que tanto se busca hoy. Además, tiene detalles en piedra y unos ventanales gigantes que unen el interior con el paisaje exterior como si fuera una postal, invitando a la tranquilidad.

Este cambio a la costa, que partió en plena pandemia, fue por la necesidad de bajarle una marcha al ritmo diario y encontrar un espacio de calma familiar. O sea, el actor quería pura paz y un respiro. Y su proyecto arquitectónico es un 7 en eso: con una arquitectura bioclimática bacán que incluye ventilación cruzada para que el clima interno sea perfecto sin gastar de más, el uso de materiales de la zona y una ubicación que respeta al máximo las dunas y humedales de alrededor. ¡Así se hace la pega, sin dañar el ecosistema!

El living, como buen corazón de la casa, es un reflejo de su mundo más íntimo. Ahí guarda artesanías, recuerdos y, ojo, cuadros hechos por su hijo Silvestre, que le dan un toque personalísimo. Y para la buena energía, no podía faltar un altar pequeño con una figura budista. En los espacios nocturnos predominan la sobriedad y la amplitud, y hay una terraza panorámica que mira directo a las lagunas. Un lujo para despertar y cerrar el día, si me preguntan.

Pero no todo es meditación y cuadros, ¡también hay espacio para la entretención al aire libre! Pensando en el juego y el movimiento, el terreno tiene una casita de muñecas de madera que el propio Valenzuela construyó, ¡un papá canchero, po! Y para los más grandes o los que les gusta la adrenalina, hay una rampa de skate en la parte baja del patio. Estos rincones, que se ven súper sencillos pero funcionales, confirman que la casa es un epicentro de bienestar y puro vínculo familiar. Un verdadero escape a la buena vida. ¿Quién no querría un refugio así?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.

Mira esta historia en video