La anécdota de Eduardo de la Iglesia con Leonardo Farkas: una propina de otro nivel y un blanco que encandila

La buena onda de Leonardo Farkas no tiene límites y, al parecer, su billetera tampoco. El conductor Eduardo de la Iglesia dejó a todos boquiabiertos en el matinal “Contigo en la mañana” al desclasificar una historia inédita con el empresario minero y filántropo chileno que te va a dejar pidiendo ser garzón en la próxima mesa de Farkas.
Todo partió cuando en el panel estaban en la típica conversación de cuánto sale comer en uno de los mejores restaurantes del mundo, ubicado en Perú. Ahí fue cuando De la Iglesia tiró la bomba: “El otro día Farkas fue a comer a Temuco a un restaurante, como $600 lucas la cuenta. ¿Adivinen cuánto dejó de propina? Un millón de pesos de propina. Qué ganas de ser garzón de ese momento”, soltó, dejando claro que el hombre no se achica a la hora de agradecer.
Pero la cosa no quedó ahí, porque el conductor reveló que su conexión con Farkas va más allá de solo escucharlo. contó que estuvo en el cumpleaños de un amigo, en la misma mesa que Farkas, y que quedó sentado a su lado. Sentado al lado del mismísimo, ¡qué fantasía!
Eduardo de la Iglesia, bien chileno, confesó que sintió “un poquito de plancha” al ver cómo “todos le metían chácara” al empresario, intentando la conversación a toda costa. Por eso decidió no meterle conversa y dejarlo comer tranquilo, sin ser uno más del montón.
Eso sí, hubo dos cosas del magnate que le impactaron heavy. “Me sorprendió el pelo que tiene y lo blanco de sus dientes. En persona es una cosa… un blanco, ni tan zapatillas de Queraltó son tan blancas”, afirmó el conductor. ¡Imagínense el nivel de blanco! Según contó, solo intercambiaron algo breve, como preguntarle si estaba rico y si quería más vino, pero la imagen de esa sonrisa ya quedó grabada.
En las pantallas del estudio mostraron una foto de Farkas, y Eduardo insistió en que en pantalla los dientes se ven blancos, pero en persona son de otro nivel. Para De la Iglesia, esos dientes “encandilan”. Y como si fuera poco, remató diciendo que Farkas es muy relajado y que lo pasa bien. Un verdadero rockstar de la filantropía, ¿o no?
