Soledad Pastorutti: nuevo disco, nostalgia y el sueño de quedarse para siempre en Arequito

Soledad Pastorutti estrenó su nuevo disco llamado Vale la pena, un trabajo que llega justo cuando celebra 30 años de carrera. La artista buscó que sea un espacio para mirar hacia adentro y poner su vida en perspectiva con un estilo simple y directo. El álbum incluye una decena de canciones que recorren géneros como boleros, vals, candombe, zamba, chacarera, cumbia, baladas y algunos aires de tango.
El proyecto fue desarrollado junto a Afo Verde, Chairman y CEO de Sony Music Latin-Iberia, quien fue el autor de gran parte del trabajo, aunque Sole le dio los toques finales a las letras. En este disco, la cantante rinde tributo a su padre, describe escenas costumbristas y se enfoca en los vínculos personales.
El refugio en Arequito
Actualmente, la artista mantiene un ritmo de ida y vuelta constante desde Arequito, en el sur de la provincia de Santa Fe, y evita quedarse en Buenos Aires, donde solo está de paso. Su gran deseo es que en el futuro todo su funcionamiento profesional pueda trasladarse a su lugar de nacimiento, donde también crecen sus hijas.
Tiene planeado desarrollar un proyecto en un campo cercano al pueblo. Aunque todavía no hay nada construido, su idea es armar hospedajes, una peña y un espacio que resuma lo que su público le dejó a lo largo de los años, aunque evitó llamarlo museo para no sonar pretenciosa. "Yo siempre tengo la fantasía de que en el futuro me voy a quedar allá y de allá no me muevo nunca más", confesó.
Reinvención y autoexigencia
Sobre su trayectoria, Soledad reflexionó sobre cómo los artistas que empiezan muy chicos deben reinventarse. Comparó la música con el deporte, señalando que mientras en una maratón hay fragmentaciones por edad, en la música todos están en la misma línea de salida, aunque generacionalmente despierten cosas distintas. Recordó que en sus inicios era un movimiento enloquecido, con adolescentes que la llevaban a ser número uno en radios y ventas, algo que hoy es distinto.
La cantante admitió que su peor enemiga ha sido la autoexigencia, confesando que se exige demasiado y no se conforma fácilmente. Según explicó, tocar fondo para ella no es un estado prolongado, sino momentos puntuales, como una noche donde siente que todo se vuelve negro y llega a pensar en dedicarse a otra cosa. A pesar de haber creído que a los 40 años todo sería más fácil por estar instalada, sostiene que hay cosas que no lo son y que la energía cambia, aunque mantiene el espíritu soñador de niña.
El impacto de las pérdidas
En el disco hay una frase que dice "Soy una experta tocando fondo", y Sole aclaró que esto no se refiere a lo profesional, sino a su interior. Para ella, la pérdida de seres queridos es lo que realmente significa tocar fondo. Mencionó específicamente el dolor que le causó la muerte de su abuela, quien la acompañó en giras, le enseñó a manejar y era el nexo que unía a toda la familia.
Esta etapa de madurez la llevó a notar un cambio de roles: mientras antes encontraba refugio en sus padres y referentes, ahora ella se ha convertido en el refugio para sus hijas. Considera que la experiencia le dio herramientas para sentir que todo lo ocurrido, incluso las pérdidas y lo malo, realmente vale la pena.
Además del lanzamiento del disco, la artista está terminando su saga de grabaciones 30 Pueblos y prepara dos presentaciones para el festival República Folklore.
¿Quién no tiene ese lugar en el mundo donde quisiera tirar el ancla y no moverse más?
