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La Mona Jiménez y su Creepy Halloween: así se vivió la fiesta en Forja

via Instagram @lamonaoficial

La Creepy Halloween se mudó al complejo Forja y fue una decisión clave. Al enterarse del fenómeno del Niño, la organización de Universo Jiménez prefirió mover la sede desde el estadio Mario Alberto Kempes para que la fiesta fuera bajo techo y no al aire libre como en años anteriores. Aunque la lluvia pegó fuerte y mucha gente llegó empapada, las puertas abrieron a las 18 y el clima adentro fue otro.

Camilo fue el primero en encender la noche. El colombiano armó una escenografía muy cuidada y con onda hogareña, donde llamó la atención una casa de títeres en el medio del escenario. El look fue un pijama sobrio, que es la estética de su último disco y tour, Para cuando sean mayores. Para calentar el ambiente, se animó con temas de tinte salsero y terminó el show invitando a su esposa, Evaluna, para cantar Índigo a los gritos.

Después llegó el turno de Cazzu. La jefa del trap salió con una puesta similar a la que hizo en Cosquín y Jesús María a principio de año, acompañada por el equipo de Malambo que hizo sonar las tablas. Presentó canciones de su álbum Latinaje, mezclando sus hits de trap con sonidos de tango y folklore, como pasó con Chapiadora y Mucha data. Durante su show, Cazzu marcó su postura feminista al decir que no sabía si era la única chica cantando esa noche y remarcó lo difícil que es para una mujer llegar a un escenario así, especialmente siendo de Jujuy. Cerró su presentación con el hit Con otra.

Un detalle curioso fue que, a diferencia de ediciones anteriores, los artistas invitados no salieron disfrazados. Sin embargo, el público se puso la 10 con la consigna y en Forja se vieron disfraces de Jack, de It, cosplays de los monstruos de Silent Hill y maquillajes de calaveras mejicanas.

A las 22.30 subió Ráfaga. Las pantallas gigantes y el sonido ambiente reproducían tormentas, vientos y lluvia, mezclando las imágenes con la gente que corría bajo el agua para entrar al complejo. Ariel Pucheta y su banda hicieron explotar todo con Una cerveza, La luna y tú y Una Ráfaga de Amor. Hubo un momento de respeto cuando frenaron el show para que el personal de seguridad atendiera a una persona del público que sufrió convulsiones, reanudando la música recién cuando avisaron que todo estaba controlado. Después de una pausa, Richard Rosales se mandó una versión de Aurora y un solo de Ji ji ji antes de cerrar con Mentirosa.

Después llegó Damas Gratis. Hubo una demora en el armado que puso impaciente al público, que empezó a cantar que habían ido a ver a La Mona. Pablo Lescano aprovechó esa euforia a su favor, cantó un tema tras otro y agitó a la gente con cumbia. Cuando la organización le pidió que termine, cerró con Sos un botón, dejando la mesa servida para el plato fuerte.

La Mona Jiménez salió a la 1 y terminó a las 3, cumpliendo con un horario puntual. El ídolo del cuarteto se mostró pleno, con buena voz y un magnetismo que se sintió apenas empezó con Lo que ha pasado anoche. El look fue bien temático: se disfrazó de calavera con maquillaje y accesorios en los pantalones. Sus músicos también entraron en el juego con remeras suyas en modo zombie y máscaras semicuadradas, iguales a las que se usan en la obra Pabellón Tornú de la excárcel de encausados de Córdoba.

El show de Carlos incluyó todos los rituales clásicos, como la lectura de banderas, los saludos a los barrios y los moneros que se subían a los hombros para que el Mandamás los viera. Aunque la lista de temas fue más corta que otras veces y algunos quedaron con ganas de escuchar clásicos como No es suficiente, Señor Juez, un minuto por favor o Después de un año, la presentación fue contundente y emotiva. El cierre llegó con Goma de mascar, Aventurera y Solo contigo. El ritmo del chau chau esta vez fue sorpresa, pero la gente se fue feliz porque a Jiménez no lo para ni la lluvia.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.