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Robotín la chambea duro en EE. UU.: la cruda verdad de sus ganancias

via Instagram @alancastillo_8

Robotín, el artista peruano que nos saca mil sonrisas con su personaje de hombre de hojalata, está dándolo todo en Estados Unidos. Alan Castillo, el hombre detrás del disfraz, ha revelado la montaña rusa financiera que vive en Los Ángeles, con días de ganancias que te dejarán con la boca abierta... ¡para bien o para mal! Contó que en una jornada "buena" puede juntar cerca de 300 dólares, una suma que suena bastante bien y que le permite mandar un buen billete a casa. Pero la realidad puede ser bien diferente: un "mal día" puede terminar con apenas 30 dólares en el bolsillo. ¡Así como lo lees! Una diferencia abismal que grafica la inestabilidad de su actual chamba.

Castillo, conocido en Perú por su particular personaje y su simpatía, se encuentra en Estados Unidos desde hace varios meses, buscando nuevas oportunidades laborales que, según él mismo explicó, difícilmente encontraría en nuestro país en las mismas condiciones. Su objetivo principal es mantener a su familia, que aún permanece en Perú, y aprovechar al máximo esta experiencia que le abrió un promotor, dándole una visa de trabajo por un periodo considerable.

La ruleta rusa de Santa Mónica

Los shows callejeros no son tan glamorosos como uno se imagina, ¡menos cuando el destino de tu día depende de un sorteo y la buena fortuna! Robotín explicó que trabaja en el famoso muelle de Santa Mónica, en Los Ángeles, una zona turística top donde los artistas compiten por los mejores espacios para lucirse. Cada día se sortean los puntos habilitados para las presentaciones, y la ubicación que le toca es crucial, ¡literalmente! Un lugar con alto tránsito de peatones, donde la gente pasa sí o sí, le asegura más propinas y visibilidad. Por el contrario, un rincón escondido y con poca circulación puede significar un día prácticamente en blanco o con ganancias mínimas.

Imagínate el drama: ¡alrededor de 30 artistas luchando por solo 20 lugares disponibles! Es una competencia brutal donde algunos logran instalarse en sectores concurridos y sacar algo, pero otros deben conformarse con puntos de menor circulación o, directamente, regresar a casa sin haber podido trabajar. Parece una lotería diaria donde solo unos pocos se llevan el premio gordo, mientras que el resto la lucha con la esperanza de que el día siguiente sea mejor. Una variación que te hace sudar frío.

Con visa, pero con el corazón en Perú

¿Volver o no volver? Esa es la cuestión que ronda la cabeza de Robotín, pero por ahora la respuesta es clara: se queda. Alan Castillo tiene en sus manos una visa de trabajo por tres años, ¡y no es una visa de turista, ojo!, así que la tiene clarísima: tiene que aprovechar esta oportunidad legal que no puede darse el lujo de desaprovechar. Dejó en claro su compromiso con esta etapa en el extranjero. Y es que la razón más fuerte para quedarse, a pesar de la distancia y la nostalgia, es su familia en Perú. El dinero que junta con tanto esfuerzo está destinado a sus queridas hijas y a su madre, quien está pasando por un delicado problema de salud.

Explicó que, de estar en Perú, quizás viviría el día a día y no tendría cómo enviarles dinero. No es una decisión fácil, para nada, y la parte más dura es la distancia que lo separa de sus pequeñas. Contó un detalle que nos rompe el alma: su hija menor, con esa inocencia que solo tienen los niños, suele llamarlo a escondidas de sus hermanas durante la madrugada solo para preguntarle cuándo regresará. ¡Un pedido que debe dolerle hasta el alma, pe'!

De Robotín a mil oficios en Los Ángeles

No crean que Robotín solo se para en el muelle de Santa Mónica con su traje de hojalata, esperando las propinas. ¡Para nada! Para asegurar el billete, cubrir sus gastos y, sobre todo, mandar plata a casa, Alan Castillo le entra a lo que venga, sin roche ni poses. Mientras intenta afianzar su personaje entre el público extranjero, también acepta empleos temporales que lo ayudan a mantenerse a flote. Ha trabajado de jardinero, en construcción, lavando carros y hasta atendiendo en restaurantes. Contó que varios peruanos lo han contratado para jardinería y que todo trabajo que salga es bienvenido, demostrando que no hay chamba chica cuando uno tiene un objetivo tan grande.

Es una muestra clara de que, cuando uno está lejos de casa, en un país ajeno, y tiene una familia que mantener, no hay espacio para el orgullo. Nuestro Robotín está demostrando ser un verdadero todoterreno, un guerrero que se las ingenia para que a los suyos no les falte nada, combinando sus presentaciones callejeras con cualquier otra oportunidad que aparezca. Lleva ya varios meses en esta rutina, todo como parte de un "esfuerzo familiar" para asegurar un futuro mejor.

La lucha es real y, como vimos en la entrevista de Magaly TV: La Firme, la emoción le ganó cuando se dirigió a sus hijas. "Papito está esforzándose por aquí", dijo Castillo entre lágrimas, dejando ver el sacrificio que implica estar lejos. Sin duda, un esfuerzo familiar gigante.

¿Crees que Robotín logrará consolidarse en Estados Unidos y volver a Perú con la misión cumplida?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.

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