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Magaly Medina abre el corazón: la cárcel y sus batallas contra la anorexia y las adicciones

via Instagram @magalymedinav

Magaly Medina dejó a todos con la boca abierta al recordar los días más difíciles de su vida: su tiempo en prisión. La conductora de ATV relató las consecuencias bravas que enfrentó en esa etapa, tanto a nivel físico como emocional, marcadas por problemas alimenticios, dificultades para dormir y una fuerte dependencia al tabaco.

Contó que durante su reclusión dejó de comer y desarrolló anorexia. Aunque perdió un montón de peso, su cabeza le jugaba una mala pasada frente al espejo: sentía que tenía las caderas más anchas y que la ropa deportiva le marcaba una figura que no iba para nada con su delgadez. Se veía caderona y gorda, pese a que, según recordó, era un espantapájaros de lo delgada que estaba. ¡Un contraste de locos! Incluso, mencionó que le hicieron un vestido tan chiquito en prisión que parecía de niña. Para remate, cuando regresó a su programa, Ney Guerrero le soltó que parecía 'una niña de 5 años'.

La gente que estaba con ella en el penal se preocupaba porque casi no comía. Pero Magaly, firme como siempre, no dejó que las emociones la desbordaran ahí mismo. Recién tiempo después, en un viaje a Miami con su hermana, pudo soltar todo lo que tenía guardado. “Ahí lloré por las injusticias, lloré de cólera, de rabia, de frustración, de impotencia”, confesó la ‘Urraca’ sobre ese momento tan liberador. Y al recuperar su libertad, la conmovió encontrar a muchísima gente en las calles, felices de verla otra vez.

Pero la cosa no paró ahí. La falta de sueño también le dio batalla. Contó que no podía dormir. Cada noche iba a recibir sus medicamentos de los psiquiatras, pero esas 'pepas' no le hacían ni cosquillas para el insomnio que le generaba el estrés. Por eso, recurrió al alprazolam que conseguía por el mercado negro del penal. Llegó a tomar dos pastillas en la mañana, dos al mediodía y otras dos por la noche. ¡Una cantidad que asusta!

A todo esto, se sumó una fuerte adicción al tabaco. La periodista pasó de ser una fumadora social a consumirse entre dos o tres cajetillas al día durante su reclusión. Dejar el cigarro le tomó entre uno y dos años, pero felizmente, nos contó que no fuma desde 2011. Uff, la cárcel, definitivamente, te cambia. ¿Qué experiencia tan fuerte, no creen?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.

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