¡Escándalo literario! David Silva Rojas niega haber usado IA en su novela premiada

El autor peruano David Silva Rojas está en el ojo de la tormenta. Su novela corta, 'Donde el agua trabaja', que en julio de 2026 ganó el Primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, ahora está en el centro de una controversia que podría cambiar el panorama literario en español. Todo empezó cuando EL PAÍS publicó un reportaje que afirmaba que la obra tenía un 99% de texto generado por IA, según Pangram, uno de los detectores mejor valorados. Ahora, el escritor ha salido a dar la cara.
La defensa del autor
Silva Rojas, desde Ica, ha sido clarísimo en un comunicado: "Soy el autor de Donde el agua trabaja. Yo concebí, escribí y revisé esta novela. No utilicé herramientas de inteligencia artificial generativa para crearla, redactarla ni revisarla". ¡Boom! Directo al grano. Nos cuenta que la novela nació de una investigación profunda sobre la vida de los trabajadores agrícolas en Ica. "Mientras transcribía las entrevistas, comencé a escribir pequeños fragmentos en primera persona", explicó, fusionando experiencias en una voz imaginada. Al principio, ni pensaba en escribir una novela, ¡esa decisión llegó después!
Cuando decidió dar el salto a la novela, preparó un cuaderno con el inicio, el conflicto principal y hacia dónde quería llevar el final. Anotó algunas directrices, como mantener siempre la perspectiva de la protagonista, usar una voz contenida y trabajar el ritmo con repeticiones y silencios. "Ese esquema era el esqueleto de la novela, no un plan detallado de todos sus capítulos", dice. Luego fue incorporando escenas, personajes y situaciones que no estaban previstos inicialmente. "Después continué revisando la estructura y el lenguaje manuscrito en distintas versiones de Word". Parece que hubo chamba, ¿no?
El premio, la polémica y las editoriales con las 'paltas'
El galardón que ganó esta novela fue convocado en noviembre de 2025 por la editorial mexicana Almadía y la fundación española Ventosa Arrufat. Sus bases eran explícitas sobre el uso de la IA: exigían la declaración expresa de que la obra no había sido escrita, parcial o totalmente, con herramientas de inteligencia artificial, y preveían descalificar la obra ante cualquier indicio o sospecha de incumplimiento. Fue premiada entre 2.204 manuscritos por un jurado de lujo: la mexicana Cristina Rivera Garza, la argentina Selva Almada y la ecuatoriana Mónica Ojeda. Ellas elogiaron el uso de los silencios y un lenguaje sutil, con oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas.
La novela se publicó en septiembre y la editorial tenía toda una gira planeada por Madrid, Barcelona, Sevilla y Cádiz, pero ¡pum!, todo se suspendió. Cuando EL PAÍS contactó a Almadía el viernes pasado por la mañana, la editorial se mostró sorprendida y aseguró que nunca sospecharon del autor. Y la verdad, este es un notición porque se trataría del primer caso de este calibre en el mundo de la literatura en español. ¡Qué situación!
¿La IA es la nueva plaga de la literatura?
Este caso nos hace pensar: ¿hasta dónde llega la confianza en los detectores de IA? Silva Rojas está recopilando toda la información para la editorial Almadía y quiere colaborar con la revisión anunciada. Reconoce que la inteligencia artificial plantea preguntas importantes para la literatura y las editoriales, pero considera que los resultados de un detector, por elevados que sean, no deberían tomarse como prueba definitiva sin examinar otros elementos. ¡Y tiene razón! No podemos guiarnos solo por un algoritmo, ¿no?
Por eso, pide que la revisión se haga con cuidado y con conclusiones respaldadas por hechos. Su prioridad es colaborar con la editorial y aportar los documentos que permitan examinar el proceso de escritura. Dos días antes, la editorial canadiense Boréal había puesto fin a su relación con el escritor Thélyson Orélien tras encontrar indicios de uso de IA en su novela. La verdad, este tema está que arde y nos da que pensar. ¿Estamos ante una nueva era donde los escritores tienen que probar que son humanos? ¡Qué tal!
