Héroes anónimos en Ariguaní: así salvaron a la agrupación de Kbeto Zuleta

Un bus que transportaba a los integrantes de la agrupación vallenata de Kbeto Zuleta sufrió un aparatoso accidente en el río Ariguaní, sobre la Troncal de Oriente. La magnitud del siniestro fue tal que los habitantes de un caserío cercano escucharon un estruendo tan fuerte que, por un momento, pensaron que se había tratado de una explosión o de algún hecho violento, dada la situación de peligro de la zona.
Kbeto Zuleta permanece internado en la Clínica Iberoamérica de Barranquilla.
Rescate con picas y martillos
La emergencia ocurrió en plena madrugada y el escenario era crítico: decenas de personas luchaban por sobrevivir entre el agua, el barro y los restos del vehículo. Los pobladores del sector no esperaron la llegada de equipos especializados ni de ambulancias; corrieron inmediatamente hacia el lugar del siniestro para ayudar a quienes estaban atrapados.
Rubén, uno de los habitantes que participó en las labores de rescate, relató que el pánico y los nervios reinaban en el momento, pero que la prioridad era actuar porque los afectados también son seres humanos. Según su testimonio, los sobrevivientes despertaron confundidos tras los golpes; algunos fueron expulsados por las ventanas durante el volcamiento, mientras otros quedaron atrapados entre las estructuras retorcidas del bus.
Debido a que la oscuridad y la complejidad del terreno dificultaban el acceso, los rescatistas improvisaron con las herramientas que tenían a la mano. Al escuchar las voces de las personas que seguían atrapadas en el interior del vehículo, los pobladores utilizaron picas y martillos para golpear el carro y lograr abrir paso para salvar a los heridos.
Solidaridad sin distinciones
La intervención de la comunidad fue determinante. Rubén afirmó que lograron rescatar a 23 personas. Esta acción ocurrió mucho antes de que los organismos de emergencia llegaran al sitio, lo cual sucedió aproximadamente una hora después del accidente, según relatos de los integrantes de la agrupación musical.
Según el testimonio de Rubén, la gente llamaba ambulancias, llamaba a la Policía y paraba carros con tal de sacar a la gente adelante. Los participantes del rescate aseguraron que en ese momento no importaba el nombre, la profesión, la condición económica o el color de piel de los afectados; la única meta era colaborar para salvar la mayor cantidad de vidas posible.
La promesa de Poncho Zuleta
La gratitud por este acto de solidaridad quedó reflejada en las palabras de Poncho Zuleta, reconocido cantor vallenato y padre de Kbeto. A las afueras de la Clínica Iberoamérica de Barranquilla, un Poncho visiblemente emocionado atribuyó a los habitantes de aquel caserío de Ariguaní una parte fundamental en el rescate de su hijo y de los demás músicos.
El artista agradeció el cariño, el afecto y la solidaridad de las personas que sacaron a su hijo del río. Como muestra de su agradecimiento, Poncho Zuleta reveló que les hizo una promesa a los pobladores: construirá una iglesia para el pueblo una vez que Kbeto Zuleta se recupere y salga de la clínica.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para determinar las causas exactas del accidente y los sobrevivientes continúan sus tratamientos médicos, en Ariguaní queda el recuerdo de aquella madrugada donde la comunidad se lanzó a la oscuridad para rescatar a quienes pedían auxilio desde el fondo de la tragedia.
