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De rechazada en Shark Tank a jefa de su propio imperio: la historia de Valentina Gutiérrez

A Valentina Gutiérrez le cerraron la puerta en Shark Tank, pero en lugar de tirar la toalla, usó ese desplante como gasolina para montar Bioboosters. La ingeniera química decidió ignorar la falta de inversión en el show y desarrolló por su cuenta una alternativa natural a los estimulantes tradicionales para mejorar la memoria y la concentración, sin los efectos secundarios de siempre.

La mujer, que ya traía escuela de multinacionales como Philip Morris y Smurfit Kappa, arrancó el negocio con un capital de seis millones de pesos. El resultado de no rendirse es que ya ha beneficiado a 17.000 personas y proyecta que para el cierre de este 2026 las ventas superen las 38.000 unidades, con un crecimiento estimado del 60 % en el mercado nacional.

Ciencia real, no cuentos

Para que no digan que es puro marketing, el producto estrella, Focus Booster, pasó por un estudio piloto con el Neurohacking Center y Astrolab Bio, que es un spin-off de la Universidad EAFIT. En el experimento evaluaron a 10 adultos durante 90 días usando electroencefalografía cuantitativa (qEEG) y análisis de microbiota intestinal.

Los números hablan solos: se vio una reducción del 40 % en las señales cerebrales relacionadas con la distracción y un 34 % menos de dificultad para procesar información. Lo mejor de todo es que nadie reportó efectos adversos durante el ensayo clínico.

¿Qué es lo que venden?

Bioboosters ya tiene presencia en farmacias de Bogotá, Medellín y Cali, además de sus canales digitales. Su catálogo tiene tres líneas claras:

Focus Booster: el fuerte de la marca, que mezcla melena de león, omega 3, magnesio, cobre, complejo B y un toque de cafeína.

MNRL: una bebida de hidratación con electrolitos pensada para deportistas y gente que no para un segundo.

Focus Kids: un suplemento diseñado para ayudar a los niños en edad escolar con el aprendizaje y la concentración.

Como la cosa va viento en popa, la dirección de la empresa ya está planeando una segunda fase de investigación con más participantes para entender mejor cómo afectan sus productos a las ondas cerebrales y al equilibrio digestivo.

La moraleja es clara: a veces que los tiburones no te quieran es la mejor señal para nadar por su cuenta.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.

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