Cómo multiplicar tu lengua de suegra en casa sin gastar un peso

Aunque muchas personas compran nuevos ejemplares de lengua de suegra para decorar su hogar, no es necesario hacerlo comprar ejemplares nuevos porque esta especie, conocida científicamente como Sansevieria trifasciata o Dracaena trifasciata, es básicamente una máquina de clonarse si sabes cómo hacerlo.
El canal de YouTube Huerto Adictos compartió un tutorial con tres formas distintas de lograrlo usando agua, sustrato, canela en polvo y herramientas de corte desinfectadas. La idea es aprovechar una planta adulta para sacar varias nuevas sin gastar plata.
El truco del esqueje de hoja
Para empezar con este método, el primer paso es elegir una hoja que esté sana y cortarla con tijeras o un cuchillo que hayan sido desinfectados. La recomendación es que el trozo tenga más o menos el tamaño de una palma abierta para que sea fácil de manejar. Para evitar que la planta madre sufra o se llene de hongos, se puede aplicar un poquito de canela en polvo sobre la herida, aunque el tutorial advierte que su eficacia no está garantizada.
Antes de plantar, hay que hacerle un par de ajustes al esqueje: quitar entre dos y tres centímetros de la punta y hacer un corte en forma de V en la parte inferior. Este corte en V sirve para que la base tenga más superficie de contacto y las raíces salgan más rápido. Un detalle clave es no perder la orientación de la hoja; la parte de abajo debe quedarse abajo siempre. Además, es fundamental dejar que los cortes sequen y cicatricen antes de pasarlos al agua o a la tierra para que no se pudran.
Agua o tierra: ¿qué elegir?
Si decides irte por el camino del agua, solo necesitas un recipiente con un poco de agua de lluvia o mineral. El secreto aquí es cambiar el agua cada tres días y no sumergir demasiada parte de la hoja. Según el video, las primeras raíces pueden aparecer entre cuatro y cinco días después, y en el video se muestra un esqueje preparado unas dos semanas y media antes que ya presenta desarrollo radicular; el desarrollo puede variar según las condiciones ambientales y el estado de la hoja.
Si prefieres la tierra, puedes usar una mezcla de fibra de coco y compost, o incluso arena. El esqueje se entierra hasta la mitad de su longitud, dejándolo firme y vertical. Lo más importante es que el sustrato tenga buen drenaje, porque la lengua de suegra guarda agua en sus hojas y si se encharca, se acaba todo el experimento. Un dato para tener en cuenta es que, si la planta original tiene bordes amarillos, es posible que los nuevos hijos no conserven exactamente el mismo look.
La vía rápida: separar los hijuelos
Cuando la planta ya tiene esos brotes pequeños que crecen alrededor de la principal, el proceso es mucho más sencillo. Primero se saca la planta de la maceta y se quita parte de la tierra para ver cómo están conectadas las raíces de los hijuelos con la planta madre. Un tip útil es usar un pulverizador con agua para humedecer las raíces y que no se rompan al manipularlas.
Luego, se separan los hijuelos con movimientos suaves o usando una herramienta desinfectada para cortar las conexiones. Cada brote se pone en el centro de su propia maceta con sustrato, cuidando de mantener todas las raíces sanas que se puedan, y se rellena con tierra hasta que quede estable.
Para que todo esto funcione, las nuevas plantas necesitan luz indirecta, control en el riego y nada de sol intenso justo después del trasplante. Solo queda revisar que las macetas drenen bien el agua y esperar a que crezcan.
¿Te atreves a intentar el corte en V o te da miedo dejar morir la planta?
