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David Manzur llega a París con 'Evolución' y nos enseña que el arte no tiene fecha de vencimiento

David Manzur presentó en París su primera exposición individual titulada Evolución. La muestra, que se presentó en el Palacio de la Industria con el apoyo de la Galería Duque Arango, es básicamente un viaje por su universo creativo y una oportunidad para que el público europeo conozca a fondo a una de las figuras más fuertes del arte contemporáneo latinoamericano.

A los 96 años, Manzur continúa explorando nuevas posibilidades en la pintura. Para él, la edad no es un muro ni el final de su búsqueda, sino un trampolín para seguir explorando nuevas posibilidades en la pintura. El artista tiene claro que en el arte nunca hay un punto final, sino una evolución constante donde cada obra es un paso hacia la siguiente y una forma de corregir los errores del pasado. Según él, siempre cree que puede ser mejor, así que sigue metiéndole la ficha a sus composiciones.

El ritmo que mueve el pincel

Para entender cómo trabaja Manzur, hay que hablar de la música, que es una parte fundamental de su rutina diaria. El maestro cuenta que escucha composiciones desde que empezó su carrera y que los ritmos afectan directamente sus emociones y su forma de pintar. Actualmente, su favorito es Gustav Mahler.

Manzur explica que se mueve entre los ritmos allegro, que lo animan y lo exaltan, y el adagio, que lo tranquiliza profundamente. Según él, los ritmos pueden influir directamente en sus emociones y en la manera de trabajar.

Entre el paraíso y la realidad

La obra de Manzur es un puente entre sus recuerdos más profundos y la realidad del mundo. Aunque nació en Neira, Caldas, se fue para África a los seis años, pero Colombia nunca salió de su cabeza. Conservó el recuerdo de Colombia gracias a una frase de su madre, que le decía que detrás del arcoíris estaba Colombia y en Colombia estaba Neira. Él convirtió a su pueblo natal en un "Neira ideal del arcoíris" que sigue plasmando en sus pinturas.

Pero no todo es idealismo. En la exposición de París también se puede sentir el peso de la realidad colombiana. Manzur incluyó reflexiones sobre la violencia, específicamente un trabajo de varios paneles inspirado en el atentado contra una iglesia en Bojayá, Chocó. Este episodio lo conmovió profundamente y consideró que era crucial mostrarlo en Francia, aunque deja claro que su intención es transmitir la emoción del hecho y no convertir su obra en propaganda.

La búsqueda eterna de la forma

Incluso después de 73 años de trayectoria, Manzur sigue peleando con los mismos temas de siempre: caballos, damas y bodegones. Sin embargo, asegura que sus composiciones han cambiado porque las noticias y las circunstancias del mundo influyen en cómo interpreta todo. Para él, encontrar soluciones visuales distintas para los mismos temas es precisamente lo que define la evolución artística.

Para cerrar, el artista se apoya en una frase de Honoré de Balzac que dice que "el arte que no asombra no es arte". Por eso, su meta no es dar explicaciones técnicas, sino despertar emociones en quien mira el cuadro. A punto de cumplir 97 años, sigue pintando sus caballos y figuras femeninas idealizadas, sin saber exactamente hacia dónde lo llevarán sus próximas creaciones, pero con todas las ganas de seguir experimentando.

David Manzur es un pintor colombiano, ganador en dos ocasiones de la beca Guggenheim y egresado de la Art Students League y el Pratt Institute de Nueva York. Sus temas recurrentes incluyen naturalezas muertas, caballeros montados y santos. Ha sido reconocido con la Gran Cruz de la Orden de Boyacá en 2019 y la Orden de Isabel la Católica en 2020 por el rey Felipe VI.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.

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