¡Guty Carrera se lleva Top Chef VIP y a algunos no les hace nada de gracia!

¡Agarren sus sillones, porque el chisme está buenazo! Nuestro Guty Carrera se coronó como el flamante campeón de Top Chef VIP, y ¡ay, Dios mío!, su triunfo dejó a más de cuatro personas rabiando de pura cólera frente a la pantalla de Telemundo. ¡Una cosa de locos! Pero, seamos honestos, el muchacho se lo ganó a pulso y con una propuesta culinaria de esas que te hacen suspirar. Estamos hablando de una sazón de vanguardia, súper sofisticada, que encima rindió un tremendo homenaje a los sabores más ricos de nuestro Perú, ¡con ingredientes de su tierra y todo! Un verdadero crack en la cocina.
Ahora, lo que sí nos dio una pena ajena que no te imaginas fue ver la tremenda mezquindad que sacaron algunos a la hora de aplaudir la victoria ajena. Lupillo Rivera, más conocido como el "Toro del Corrido", tuvo la frescura de soltar ante las cámaras que lo servido por Guty ni parecía comida y que era una miseria de porción. ¡¿Qué cosa?! ¿Estamos hablando del mismo Lupillo que, en su momento, montó un mazacote de borrego con hueso tosco y todo, atascando la vajilla sin pizca de delicadeza? ¡Por favor, que alguien le preste un espejo! La crítica le rebotó como pelota de frontón.
Y la cosa no termina ahí, ah. Parece que tanto Lupillo como Ninel Conde, que también andaba con la cara larga, tuvieron apoyo extra. Según el texto original, los chefs contratados por Lupillo y Ninel les pulieron las técnicas de cocina tras bambalinas. Si vamos a ponernos exigentes con esa lógica, la verdad es que ninguno de ellos califica como un prodigio de la originalidad. En cambio, nuestro Guty, que es de acá, le tocó aprender con la mejor tutora que existe: ¡su hogar! Y miren cómo lo aprovechó, demostrando frente a los jueces que la sazón de casa tiene otro level.
Al final, Guty cocinó con una categoría que deslumbró, presentó platillos con una técnica impecable y, de paso, le dio una cátedra de fineza a todos esos envidiosos que no querían ver su éxito. Porque, vamos a ser claros: si la producción le hubiera regalado la corona a las ocurrencias pesadas de Lupillo o al show predecible de Ninel, les juro por la feria de San Marcos que no volvíamos a sintonizar Telemundo. Menos mal, hicieron justicia y punto. Aquí en Perú, el talento y la dedicación sí se valoran. ¿No les parece que ya era hora de que alguien con buena sazón gane de verdad?
