Ni el anillo ni la convivencia: la ciencia revela quiénes disfrutan más en la cama

Un estudio de la Universidad de Jerusalén, que salió a la luz en sitios como PubMed y en la revista The Journal of Sex Research, se puso a investigar qué tipo de parejas son las que realmente están más satisfechas en la intimidad, y los resultados son un golpe directo al ego de los que ya firmaron el acta de matrimonio.
Para llegar a estas conclusiones, la investigación no se quedó en suposiciones, sino que analizó a 3.207 personas con edades entre los 32 y 46 años. Los expertos clasificaron a los participantes en siete categorías bien marcadas: casados, solteros, parejas que viven separadas, parejas que conviven, divorciados sin pareja, divorciados con pareja que viven separados y divorciados con pareja que viven juntos. Básicamente, pasaron revista a todas las dinámicas posibles para ver dónde estaba el verdadero placer.
El secreto está en la distancia
Lo primero que hay que dejar claro es que tener pareja sí hace una diferencia notable a la hora de disfrutar los encuentros sexuales. Sin embargo, el matrimonio no es el ganador de esta competencia. De hecho, los resultados fueron bastante decepcionantes para los esposos, ya que este grupo presentó niveles más bajos de placer sexual y autoestima en comparación con las otras categorías analizadas. Se acabó el mito de que el compromiso legal garantiza la mejor química.
El podio se lo llevaron, sin duda, las parejas que mantienen una relación pero viven en casas separadas. Según el análisis, esta dinámica podría favorecer el deseo sexual y aumentar la satisfacción durante los encuentros íntimos con la persona con quien se comparte una relación, pero con la que aún no se convive.
No todo es una regla fija
Ahora, antes de que todos corran a mudarse de casa, los responsables del estudio aclararon que estos resultados no son una verdad absoluta. El disfrute y la intimidad no dependen solo de dónde duermes, sino de un montón de factores personales. Cosas como la personalidad, los hábitos, la comunicación y hasta las fantasías de cada individuo juegan un papel fundamental. La clave está en cómo se comparten esos aspectos con la pareja, sin importar si hay un contrato de matrimonio de por medio o si cada quien tiene su propia llave.
Menos sexo en las nuevas generaciones
La cosa no se queda solo en la convivencia. Otros estudios publicados en PubMed indican que la forma de vivir la sexualidad ha cambiado drásticamente entre generaciones. Resulta que los millennials, o la generación Y, serían los que menos actividad sexual practican actualmente. Esto podría deberse a que sus integrantes consideran prioritarios otros intereses al momento de iniciar o mantener un vínculo sentimental.
Además, se menciona que la decisión voluntaria de muchas personas de no tener una relación de noviazgo o casarse podría influir en los niveles generales de actividad sexual de la sociedad actual. El deseo ya no es la única prioridad en la mesa.
Para quienes sientan que su vida íntima no está donde quisiera, los informes son claros: no hay que darle vueltas solos. Lo ideal es acudir a un psicólogo o a un profesional de la salud sexual y reproductiva para lograr una vida sexual que sea no solo satisfactoria, sino también segura y plena.
¿Ustedes qué dicen? ¿Sigue siendo la distancia el mejor afrodisíaco o es pura coincidencia?
