Paul McCartney y su obsesión con la estatura en las nuevas películas de The Beatles

Paul McCartney no se guarda nada. En el podcast Good Hang with Amy Poehler, el músico británico se puso a chismear sobre una obsesión muy particular: la altura de sus compañeros de The Beatles. Según él, John Lennon, George Harrison, Ringo Starr y él mismo medían más o menos lo mismo, aunque el baterista era un pelín más bajo que los demás. Esta fijación lo ha llevado a analizar hasta el último detalle de quienes los interpretan en la pantalla.
McCartney recordó que ya había tenido un choque similar con la película Nowhere Boy, dirigida por Sam Taylor y basada en la etapa previa a la fama de Lennon. Al McCartney le voló la cabeza que Aaron Taylor-Johnson, el actor que hacía de Lennon, fuera más alto que Thomas Brodie-Sangster, quien interpretaba a Paul. Cuando le pidió explicaciones a la directora, ella simplemente le soltó: “Esta es una película, no es un documental”. Paul admite que no le gustó la respuesta, pero como la película ya estaba hecha, no le quedó más remedio que aceptarlo.
El drama de los centímetros con Sam Mendes
Ahora la historia se repite con el proyecto cinematográfico más ambicioso sobre la banda, que consiste en cuatro películas, una centrada en cada integrante. El proyecto tiene el visto bueno de McCartney, Starr y los herederos de Harrison y Lennon. Sin embargo, el director británico Sam Mendes tiene un reto gigante: lidiar con el legado de la banda más aclamada de la historia y, de paso, con las observaciones de Paul.
El casting ya tiene nombres pesados: Barry Keoghan como Ringo Starr, Paul Mescal como Paul McCartney, Harris Dickinson como John Lennon y Joseph Quinn como George Harrison. Aunque son actores con un rango interpretativo brutal, ya hay gente quejándose porque físicamente no se parecen tanto a los Beatles. Pero para Paul, el problema no es la cara, sino el tamaño. El músico le confesó a Mendes que su única observación sobre el casting fue que Mescal es más bajo que Dickinson.
La tensión aumentó cuando Mendes le envió a McCartney una foto del rodaje donde el cuarteto cruza Abbey Road. En la imagen se notaba clarísimo que las estaturas no cuadraban. Amy Poehler bromeó diciendo que no se le puede pedir altura a unos pies descalzos, ya que McCartney era el único que no llevaba zapatos en esa escena. Paul cuenta que le escribió a Mendes diciéndole: “Sam, ¡es más bajo! No hagas esto, dijiste que no lo harías”. El director le respondió que era solo un patrón de pasos y terminó enviándole otra foto donde ya se veían iguales.
Un despliegue actoral y el reto de las taquillas
La ambición de Mendes no se queda solo en los cuatro protagonistas. Saoirse Ronan, nominada cuatro veces al Óscar, interpretará a Linda McCartney, la primera esposa de Paul. Por otro lado, Anna Sawai, conocida por la serie Shōgun, dará vida a Yoko Ono, la segunda esposa de Lennon.
Pero aquí viene la pregunta del millón: ¿quién va a comprar entradas para cuatro películas de la misma banda? Las cintas se estrenarán en abril de 2028 y la productora Pippa Harris explicó en el BFI London Film Festival que la idea es que la gente las vea en el mismo lapso. Harris dijo que quizás el público vea una por semana, o una un fin de semana, dos el siguiente y una el siguiente, y señaló que tal vez no exista otra agrupación sobre la que legítimamente se pueda decir que el público verá cuatro películas.
Como contexto, The Beatles fueron una banda de rock británica formada en Liverpool en 1960. John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr fueron esenciales para el desarrollo de la contracultura de la década de 1960 y protagonizaron la llamada Beatlemania, transformando la música popular en una forma de arte con una sofisticación que los llevó a ser la banda más influyente de la historia.
Seamos honestos: con fans tan intensos, Mendes va a tener que medir cada centímetro de esas películas si no quiere que Paul le siga enviando mensajes.
