Carolina Guerra se sumergió en Malpelo para su nueva película

Carolina Guerra llevó su pasión por el buceo a un nivel completamente distinto para interpretar a Alejandra en la película Pacífico. La cinta, que se estrenó en Colombia en octubre de 2026 y fue dirigida por Riccardo Gabrielli R., se basa en una historia real sobre cuatro buzos que quedaron a la deriva durante varios días en las aguas de Malpelo. No fue solo llegar y grabar; la actriz tuvo que ponerse las pilas con un entrenamiento serio para estar a la altura de las exigencias del mar abierto.
Carolina Guerra es una actriz, modelo y presentadora colombiana que fue elegida como Miss Bogotá en 2005.
Un entrenamiento extremo en Taganga
Aunque la actriz ya había buceado antes en otros sitios, se dio cuenta de que no tenía la preparación necesaria para las condiciones tan pesadas de Malpelo. Para no jugar con su seguridad y afrontar la filmación de manera responsable, se fue hasta Taganga, Magdalena. Allí se entrenó con especialistas que se conocen todas las mañas de las corrientes de la zona y logró obtener una certificación de buceo avanzado.
Para ella, este proceso fue mucho más que estudiar un guion o ensayar escenas. Fue la oportunidad de experimentar en carne propia el entorno que la película quería mostrar. De repente, el océano dejó de ser un simple set de grabación para convertirse en una experiencia personal intensa, donde pudo descubrir paisajes y formas de vida que normalmente están ocultos bajo la superficie, en un silencio y un espacio que cambian totalmente la percepción de quien se sumerge.
Supervivencia y tiburones en alta mar
El rodaje no fue precisamente un paseo turístico. La acción se centró en la isla de Malpelo, un lugar que es famoso por ser uno de los destinos de buceo más difíciles del país debido a su aislamiento, sus corrientes y la fauna que habita allí. Para llegar, el equipo tuvo que hacer un viaje marítimo de unas 36 horas saliendo desde Buenaventura, ya que la isla queda a unos 500 kilómetros de esa ciudad.
Durante la producción, el elenco y el equipo técnico vivieron a bordo de una embarcación. Olvídense de las comodidades de la ciudad o de estar pegados al celular, porque la conexión con el exterior era limitada. Carolina contó que pasaron 12 días de filmación rodeados de tiburones, dedicando gran parte de sus jornadas a grabar bajo el agua. La intensidad fue máxima, especialmente por la presencia de tiburones tigre y martillo, especies que hacen parte de la diversidad marina de esa región y que estuvieron muy cerca del equipo.
El choque cultural al volver a tierra
Estar en Malpelo implicó un cambio radical en la rutina de la actriz. Acostumbrada a alternar entre proyectos profesionales y responsabilidades personales, tuvo que adaptarse a permanecer varios días en una embarcación, compartiendo espacios con sus compañeros y siguiendo los horarios de una producción en alta mar.
Lo más curioso fue el regreso. Después de casi dos semanas escuchando únicamente el sonido del mar, las aves y las voces de su equipo, volver a la civilización fue un golpe fuerte. Carolina relató que el ruido y todos los estímulos de la ciudad le resultaron abrumadores tras el silencio del océano. Esta experiencia terminó de confirmar que para ella bucear es mucho más que un hobby; es una actividad que requiere disciplina, respeto absoluto por el entorno y una formación adecuada, sobre todo cuando se trata de lugares tan remotos y cambiantes como Malpelo.
¿Ustedes se atreverían a dormir en un barco 12 días rodeados de tiburones tigre por un papel en una película?
