¡Adiós a lo aburrido! El queque salado más sano y fácil ya es real

Hay días que la flojera nos gana, pero igual queremos comer algo rico, casero y que no nos haga sentir culpa después. ¿Te suena? ¡Atención! Porque hemos encontrado la receta que te va a salvar la vida cuando el refri está vacío, pero igual quieres comer algo que valga la pena.
Este queque salado es la prueba de que no necesitas ser un MasterChef para preparar algo espectacular. Se hace en un toque, con pocos ingredientes y ¡sin dramas! Es tan simple que hasta el que nunca cocina puede hacerlo. Y lo mejor de todo es que no solo es sano, sino que también huele tan bien que todos en casa van a pensar que te pasaste horas en la cocina. ¡Se acabaron los snacks aburridos y llenos de culpas!
Aquí te va lo que vas a necesitar para esta joya culinaria que te sacará de apuros:
Ingredientes:
- Dos huevos
- Un pote de yogur (2%)
- Media taza de aceite de oliva
- Una taza y media de harina (o integral para la versión más healthy)
- Un polvo de hornear
- Media taza de queso rallado (tipo feta o amarillo light)
- Un calabacín pequeño rallado o un poco de pimiento (opcional)
- Sal y pimienta
Preparación:
- En un bol, bate los huevos con el yogur y el aceite de oliva hasta que estén bien integrados.
- Luego, añade la harina y el polvo de hornear, y mezcla hasta que tengas una masa espesa.
- Después, incorpora el queso y los vegetales (si te animas a ponerlos) y mezcla otra vez.
- Vierte la mezcla en un molde para queque que hayas aceitado ligeramente y hornea a 180°C por unos 35 a 40 minutos.
Extra Tips para tunear tu queque al máximo:
- Si quieres que tenga más power de sabor, agrégale orégano o tomillo.
- Puedes meterle también un poco de jamón de pavo o aceitunas para que quede más 'power' y completo.
- Para una versión aún más light, usa solo las claras de huevo.
- ¡Ojo! También se come frío y está buenazo, así que lo puedes guardar para el día siguiente.
Al final, este queque salado es la prueba viviente de que lo fácil no tiene por qué ser aburrido. Con dos tres cosas que tengas por ahí y sin gastar mucho tiempo, te armas algo casero, rico y más sano que los snacks listos.
Es el salvavidas perfecto para esos días en que la creatividad culinaria está de vacaciones, pero el estómago no perdona. Y lo mejor es que lo puedes adaptar con lo que se te antoje o lo que encuentres en tu refri. Así que ya sabes, tu nuevo "go-to" para cualquier momento de la semana ya está aquí. ¿Te animas a probarlo?
