Patricia Dal se suma al debate por Jorge Porcel: "Era una persona muy complicada"

La novela de Jorge Porcel, a veinte años de su muerte, no solo no termina sino que se pone cada vez más picante. Después de que Georgina Barbarossa, Graciela Alfano y Sandra Villarruel abrieran el arcón de los recuerdos con el capocómico, llegó el turno de Patricia Dal. Y ojo, porque ella no es una más: Patricia fue de las actrices que más compartió escenarios, sets de cine y estudios de televisión con el mismísimo "Gordo de América". Teatro, cine y televisión, todo junto. Por eso, su testimonio era de los más esperados.
Para quien no la tiene tan presente, Patricia Dal es una actriz y bailarina icónica. Arrancó como modelo, se lució como vedette en esos espectáculos estilo Las Vegas que eran furor, y de ahí saltó a la comedia trabajando codo a codo con los grandes humoristas de la época. Con esa trayectoria a cuestas, sabe mejor que nadie lo que pasaba detrás de bambalinas.
Laburo pesado, maltrato a la orden del día
Patricia dejó en claro que nunca se sintió acosada sexualmente, pero sí vivió situaciones de maltrato que, según ella, no toleró ni por un segundo. Nos regaló dos anécdotas que pintan de cuerpo entero la dinámica que reinaba en esos sets.
La primera, un día de grabación agotador. Patricia estaba exhausta y Porcel se acercó con algún comentario que la descolocó. ¿La reacción de Dal? Directa y contundente: agarró sus cosas y se fue del canal sin más explicaciones. Imaginense el nivel de hartazgo para que una profesional se plante de esa manera. Y es que, según ella, "El Gordo" trataba a la gente según el humor con el que llegaba: un día encantador y culto, al otro día insoportable. Un verdadero ruleta rusa laboral.
La vedette que no le querían dar la mano
El segundo episodio fuerte fue en Mar del Plata. Moria Casán se había ido y Patricia quedaba como primera vedette, debutando junto a Alberto Olmedo y Porcel. Los ensayos ya venían complicados y la noche del debut Porcel se negaba a darle la mano al saludar al público, un ninguneo en toda la regla. Patricia no tardó en plantar bandera: le avisó al director que si el primer día arrancaba así, que le pagaran la temporada entera porque ella se iba. Fue el propio Olmedo quien intercedió y la convenció de quedarse. La cosa no terminó ahí: Patricia fue directo al camarín de Porcel, le pateó la puerta y le dijo que si no pensaba darle su lugar en el escenario se lo dijera en la cara. Porcel, según Dal, se quedó encerrado sin contestar. Después de esa temporada, nunca más trabajaron juntos.
Entre colegas, silencios y complicidades
Cuando le preguntaron por Luisa Albinoni, quien defendió a Porcel y criticó a otras actrices, Patricia fue elegante pero directa: trabajó con Luisa cinco años sin tocar jamás el tema, y concluyó que a ellas Porcel claramente las trató de manera diferente. Una forma diplomática de decir "cada quien con su experiencia".
Sobre Georgina Barbarossa, Dal la entendió más que nunca. Recordó que compartieron un programa con Porcel donde Georgina hacía la parte cómica, y que ahora, escuchándola, le puso cara a situaciones que en su momento no había terminado de procesar: el trato era diferente y la veía poco feliz, aunque jamás lo habían hablado entre ellas. A veces uno conecta los puntos años después.
Y hasta Susana Giménez la padeció. Dal recordó que en un sketch Porcel improvisaba comentarios agresivos sobre la relación de Susana con Carlos Monzón, un affaire que por entonces no era público, sacándose del libreto para incomodarla delante de cámaras. Un clásico de Porcel: la agresividad disfrazada de humor.
Lo más fuerte quizás fue cuando se tocó el tema de las "filas de madres llevando a sus hijas". Dal aclaró no haber presenciado algo de esa magnitud, pero sí reveló que una bailarina muy joven le pidió ayuda porque Porcel la había llamado a su camarín y temía que la echaran si no iba. Patricia intervino directamente con el director y le dejó en claro que encabezando ella esa revista no iba a tolerar que se maltratara a ninguna mujer. La bronca de Porcel con Dal, después de eso, fue aún mayor.
Finalmente, Dal apuntó al sistema completo: "Era una persona muy complicada", dijo, y agregó que empresarios y directivos se lavaban las manos mientras todo seguía igual. Acá está la clave, pibes: no solo el personaje, sino todo un contexto que lo habilitaba.
Cuando le pidieron una sola palabra para describir a Porcel, después de un silencio, Patricia eligió "lástima" y "pena". Lo vinculó a la muerte de su sobrina en el atentado a la AMIA, a la forma en que maltrataba a su propio hermano que lo asistía, y a la muerte de Olmedo, que también lo golpeó. Una mirada que intenta humanizarlo al final, pero sin borrar las marcas del pasado. ¿Y vos, qué palabra usarías para describir el legado de Porcel en el espectáculo argentino?
