Barrionuevo tiene su propio documental: 'La mano que mueve los hilos'

Bueno, pará la mano un toque porque la noticia de la semana tiene nombre y apellido: Luis Barrionuevo. Sí, el mismísimo referente gastronómico que la viene bancando en el sindicalismo y la política argentina por décadas acaba de estrenar su propio documental. Se llama "La mano que mueve los hilos" y, honestamente, el título ya da para unas cuantas horas de debate solo.
La avant premiere se realizó en el Cinemark Palermo, con el director Brian Maya y el protagonista al frente de una conferencia de prensa que reunió a alrededor de doscientos invitados. No era el estreno de Barbie, pero casi: hubo dirigentes políticos, referentes del sindicalismo, empresarios y periodistas, todos listos para ver la historia según Barrionuevo. Una sala variopinta que en sí misma ya habla del peso específico del personaje.
Tres años de rodaje, cincuenta años de historia
Detrás de la película hay un trabajo largo. Según explicó Brian Maya, el equipo estuvo tres años siguiendo a Barrionuevo y reuniendo material relacionado con las distintas etapas de su vida. El resultado es un documental que, según sus propias palabras, acumula "50 años de historia" y que no se limita a la figura pública del dirigente, sino que también incorpora aspectos de su vida personal. Imaginate el archivo que debe haber ahí adentro: una mezcla de grandes éxitos de su carrera, momentos íntimos y el ruido de fondo de la Argentina cambiando de piel una y otra vez.
La película arranca en sus orígenes catamarqueños y su llegada a Buenos Aires —el clásico viaje de formación del dirigente que viene de provincia a conquistar la capital— y desde ahí se zambulle en su ascenso dentro del sindicalismo y su participación en la política nacional. El recorrido histórico es amplio y no se anda con chiquitas: desde el regreso de la democracia y los años de Raúl Alfonsín, pasando por el menemismo, el Pacto de Olivos, y hasta su paso por la presidencia de Chacarita Juniors, que también aparece en el documental como parte de su trayectoria. Una ensalada de temas que funciona como hilo conductor para reconstruir más de cuatro décadas de la Argentina real, la de los acuerdos en los pasillos y los vínculos que no siempre aparecen en los libros de historia.
Para darle más peso al relato, la película suma testimonios de figuras como Enrique "Coti" Nosiglia, Carlos Pagni, Tata Yofre y Alejandro Fantino, todo combinado con material de archivo, entrevistas, material inédito y recreaciones. O sea: no es un monólogo de Barrionuevo mirando a cámara durante noventa minutos, sino un intento de construir algo más coral y documental en serio.
El plan de Barrionuevo: enamorar a los jóvenes
Pero no todo fue pochoclo y alfombra roja. En el evento, Barrionuevo se guardó un momento para reflexionar sobre los jóvenes y la política. Nos regaló una idea que merece su propio análisis: dijo que "hay que enamorar a los jóvenes" y apuntó a los sindicatos, los colegios y las iglesias como los ámbitos clave desde los cuales se puede trabajar en esa formación.
Enamorar a los jóvenes saliendo de la boca de una figura con semejante trayectoria es para procesarlo con calma. Barrionuevo habla de involucrar a las nuevas generaciones y de generar espacios para que puedan asumir responsabilidades. ¿Será la estrategia del futuro o un intento de actualizar un discurso con el que los pibes de hoy quizás no se sienten tan identificados? Lo cierto es que, con este documental, Barrionuevo nos invita a mirar décadas de historia argentina desde su silla. La pregunta que queda flotando en el Cinemark Palermo es si el público va a encontrar ahí la historia que conoce, una que no conocía, o directamente una versión propia del protagonista. Cualquiera de las tres opciones suena interesante.
