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Gael García Bernal te tira al 'Hombre al agua' con Natalia Oreiro y un Ricky Martin que ni te imaginás

Gael García Bernal, el actor mexicano que nos tiene acostumbrados a un montón de peliculones y que encima se ganó un Globo de Oro por la serie Mozart in the Jungle, se puso el gorro de director por tercera vez para traernos Hombre al agua. Y la posta es que, con todo lo que se sabe del proyecto, pinta para ser una de esas películas que te dejan pensando con una sonrisa medio irónica en la cara.

El sueño cubano que se va al agua

La historia nos presenta a Camilo, un socorrista cubano que vive la vida tranqui en las playas de Varadero. Todo cambia cuando rescata a Abel, un empresario mexicano con delirios de político que casi se ahoga en el mar. ¿El agradecimiento de Abel? Lo invita a Camilo a mudarse a Yucatán, le ofrece laburo en su empresa de fabricación de precintos y, de yapa, lo mete en su círculo íntimo. Camilo acepta y se muda a México, donde conoce a Juana, la hija de Abel, se enamoran, se casan y tienen una hija. Todo parece color de rosa, el sueño americano pero en versión latinoamericana.

Pero, como en todo buen drama que se precie, la burbuja explota. Abel decide dejar los negocios para meterse de lleno en la política y buscar una gubernatura. Y, para colmo de males, el matrimonio de Camilo y Juana empieza a hacer agua: ella se enfoca cada vez más en un nuevo proyecto profesional, él se queda con la crianza de la nena y, para terminar de condimentar el guiso, aparecen personajes nuevos en la hacienda familiar que prometen más lío que una final de la Copa América. Ni más ni menos que Silvina, la amante embarazada de Abel, y Fabiana, una actriz brasileña.

Un elenco que no viene a los pedos y la vuelta de Ricky Martin

Acá es donde la cosa se pone interesante para nosotros. Gael no solo dirige, sino que también se calza el traje de Camilo. Lo acompañan Jorge Salinas como el ambicioso Abel y Esmeralda Pimentel como Juana. Pero la verdadera bomba para el público argentino es la aparición de nuestra querida Natalia Oreiro, que le da vida a Silvina, la amante embarazada. Y para sumarle más condimento al elenco internacional, Débora Nascimento encarna a Fabiana, la actriz brasileña que llega a agitar aún más las aguas. El reparto se completa con Anna Díaz, Ezequiel Díaz y Manuel García-Rulfo.

Pero el broche de oro, el plot twist que nadie esperaba, es la participación especial de Ricky Martin. Sí, leíste bien. El mismísimo Ricky vuelve a la actuación en español después de más de tres décadas. Y no lo hace con cualquier papel: interpreta a Roby, un actor contratado para encarnar a Camilo dentro de una película biográfica que se rueda dentro de la propia historia. Un papel meta, un desafío doble para el puertorriqueño, que además figura como productor ejecutivo del filme. Su último trabajo actoral en ese idioma había sido la película Mama ama el Rock y la telenovela Alcanzar una estrella II. Según el propio Gael, el cantante llegó al proyecto con "una generosidad enorme, abrazó por completo el espíritu de la película y entendió el humor del personaje". Verlo en pantalla grande con una propuesta tan original es algo que nos tiene con la manija a mil.

La mirada de Gael: entre la comedia irreverente y la metáfora latina

Gael García Bernal escribió el guion de Hombre al agua junto al dramaturgo y cineasta argentino Mariano Pensotti, otra conexión con nuestra región que nos encanta. La idea era que la historia de Camilo funcione como una metáfora de América Latina y la búsqueda de una narrativa propia. El director describió la película como "una película muy difícil de describir porque es muy ambiciosa, muy díscola" y, a la vez, "una comedia, bastante irreverente también", que se anima a tocar temas complejos: la separación, la crisis de la masculinidad, el cuerpo político en Latinoamérica y una nueva forma de entender el amor desde el cuidado y la ternura.

La oferta de Abel a Camilo, según Gael, es como la figura de un genio de la botella: una propuesta que concede casi cualquier deseo, pero que llega con un precio que el protagonista va a descubrir a lo largo del relato. Y nos parece una forma brillante de abordar la complejidad de nuestra región, que el propio director define como "un gran laboratorio" político, social y cultural, un espacio donde afloran con claridad las pugnas ideológicas pero también una capacidad de creación y resistencia con pocos recursos.

Los críticos internacionales que la vieron en su estreno mundial en el Festival de Venecia y en su presentación norteamericana en el TIFF tuvieron lecturas divididas, como suele pasar con las obras que se arriesgan. Algunos señalaron que avanza de forma poco estructurada y con varios arranques narrativos que no terminan de consolidarse, mientras otros la valoraron como una reflexión genuina sobre las relaciones de poder, la identidad y las diferencias de clase en América Latina. Todos coinciden en algo: es ambiciosa y difícil de encasillar en un solo género.

Es el tercer largometraje que García Bernal dirige, después de Déficit (2007) y Chicuarotes (2019), así que ya tiene oficio detrás de la cámara. Así que, si sos de los que se enganchan con un buen culebrón pero con altura, con esa mezcla de drama, risas incómodas y una dosis de reflexión social que te hace pensar, Hombre al agua es tu próxima cita en el cine.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.