'Más allá de La sociedad de la nieve': Lo que pasó DESPUÉS de la tragedia

El giro que necesitábamos: más allá de la montaña y el duelo compartido
Olvidate de revivir la estancia en la montaña como eje principal. Esta docuserie da un giro de 180 grados y se centra en el después. En ese regreso a Montevideo, en la convivencia con las madres, hermanas y allegados de los que no volvieron. Torres se metió de lleno durante dos años entrevistando a supervivientes y familiares, hurgando en archivos personales y reconstruyendo esas vidas post-accidente. Como él mismo lo definió: "El proyecto empieza cuando acaban las demás historias".
Y no es poca cosa volver a un barrio donde debías encontrarte con las familias de tus amigos fallecidos, cargando con un duelo que también te afectaba a vos. El director destacó que muchos de los ocupantes del avión eran del mismo barrio, lo que hace todavía más complejo ese regreso. La serie aborda la historia desde la perspectiva de las 45 familias vinculadas al accidente, no solo desde los que volvieron, sino también de los que se quedaron esperando, los que vivieron el duelo desde afuera de la montaña. Y ahí se hace un esfuerzo consciente por incorporar una perspectiva femenina, que hasta ahora había estado bastante ausente en los relatos sobre el caso. Una de esas voces es la de Estelita Pérez del Castillo, hermana de Marcelo, capitán del equipo de rugby fallecido en los Andes, quien contó que ver la película supuso para ella "un cambio radical" y que tanto el filme como el documental le "abrieron el corazón".
El reencuentro que los partió al medio
El momento que le dio origen a todo esto es digno de una película en sí mismo. Tras proyecciones separadas de La sociedad de la nieve para supervivientes y familias de los fallecidos, Gustavo Zerbino, uno de los rescatados, propuso algo que nadie se había animado a hacer: juntarlos a todos en la misma sala. "Llevaban 50 años enquistados", dijo Bayona. Al terminar la película, esos dos grupos que cargaban con dolores tan diferentes pero tan conectados se abrazaron y lloraron juntos. Fue tan potente que el equipo se dio cuenta de que había una historia pendiente, una especie de encuentro que necesitaba ser contado.
El documental también explora cómo la ficción puede abrir puertas a conversaciones que estuvieron años aplazadas. Los actores, al prepararse para interpretar a los chicos fallecidos, pidieron ayuda a los familiares para entender quiénes eran esas personas. Esto habilitó un diálogo que, según Bayona, cambió la forma de escuchar la historia y de entender que el duelo es algo personal y subjetivo. Eduardo Strauch, uno de los supervivientes, lo resume de una manera que cierra todo: hablar de los Andes es para él una forma de "autoterapia", y este documental lo hace feliz.
¿Qué nos dejó ese fenómeno y qué se viene?
La cobertura mediática de la época también ocupa un lugar central en la serie. Torres, licenciado en Periodismo, remarca cómo el caso se convirtió en un fenómeno mundial de la noche a la mañana: dos jóvenes aparecieron vivos después de más de dos meses desaparecidos en la cordillera, antes incluso de que se conocieran las circunstancias de su supervivencia. La serie recupera imágenes y titulares de aquel momento para mostrar el contraste entre la atención pública y la incapacidad de muchos protagonistas para siquiera articular una frase. Y el documental no busca verificar hechos, sino explorar cómo recordamos: algunos entrevistados se preguntan si recuerdan lo que vivieron o las imágenes de las adaptaciones cinematográficas posteriores. La memoria es más frágil y más tramposa de lo que creemos.
El último episodio hace un paneo por las décadas posteriores al rescate: libros no autorizados, coberturas informativas dañinas, el libro Viven!, la película de Frank Marshall y el proceso que llevó a Bayona a adaptar La sociedad de la nieve. Incluso parte del elenco viajó al lugar del accidente y pasó cinco días acampado en invierno a gran altura junto a Bayona y su equipo, muchos de ellos sin haber pisado nunca el escenario real de la tragedia. Eso sí que es compromiso. Preparate para una experiencia que te va a dejar pensando y sintiendo.
