Jimena Barón no aguanta más al Puma Rodríguez y explotó: 'Estoy cansada'

Seamos honestos: las chispas en los programas de talentos son nuestro pan de cada día, pero cuando Jimena Barón dice que está cansada, mirando fijo a un colega de jurado, la cosa va en serio. Eso fue exactamente lo que pasó en Es mi sueño, el ciclo conducido por Guido Kaczka, y conviene contarlo con calma porque tiene varias capas.
El tango de la discordia
Todo arrancó con la performance de Ailén Peralta y Franco Fregenal, que se animaron a un clásico del repertorio tanguero: "Nada", composición de Horacio Sanguinetti y José Dames. La actuación terminó, el jurado empezó a mover palancas y fue Kaczka quien tiró la bomba: la del Puma Rodríguez seguía sin ponerse en verde, a diferencia de las del resto de los jurados. Dos segundos —quizás menos— tardó Jimena en pedirle una explicación directa al cantante venezolano.
El Puma no se anduvo con vueltas: Franco Fregenal había desafinado de punta a punta, no había pegado una nota. Sí, reconoció que el chico tiene buena voz y lindo timbre, pero eso no alcanzó para convencerlo de dejar la palanca abajo. La devolución fue dura, y Barón lo sintió así.
El propio Franco tomó la palabra para poner en contexto su interpretación: conoce el tango, lo cantó mil veces, pero los nervios de estar por primera vez frente a las cámaras y una tonalidad que le quedaba muy baja complicaron la ejecución. "También se trata de divertirse", cerró, con una calma que, en su lugar, muchos no hubieran tenido. Tiene veinte años. Era su primera vez en un escenario televisivo. Jimena lo remarcó sin dudar, como para que quedara claro que el contexto no es un detalle menor a la hora de evaluar.
Y ahí llegó la frase del año. Barón describió la dinámica interna del panel con una imagen que no necesita traducción: el Polo Norte contra el Polo Sur. Dos criterios tan opuestos que convivir en la misma mesa se volvió agotador. "Estoy cansada", dijo, con todas las letras y sin adornarla.
El antecedente que explica todo
Este hartazgo no brotó de la nada, y para entenderlo hay que volver a una emisión anterior del ciclo. En esa ocasión, Leticia Brédice y el participante Ramiro Geiler subieron al escenario a interpretar "Loco un poco", uno de los mayores éxitos de Turf. Hasta ahí, todo normal. El giro llegó cuando Barón le preguntó al Puma su opinión sobre el tema elegido. Lo que el venezolano no sabía —y nadie se ocupó de avisarle— era que Joaquín Levinton, sentado a su lado en la misma mesa del jurado, es el autor e intérprete de esa canción con su banda.
El Puma se despachó a gusto: la calificó de ligerita, sin peso real, inadecuada para desarrollar una voz, y hasta la tarareó para reforzar el punto. Levinton procesaba todo en tiempo real, sentado a centímetros de distancia, viendo cómo le daban con un caño a uno de sus propios temas. El momento quedó registrado como uno de los pasajes más comentados del ciclo, y con razón: es el tipo de situación que no se puede planear y que, cuando ocurre en vivo, no tiene red de contención.
Si se juntan ese episodio con el cruce del tango, empieza a quedar claro de dónde viene el cansancio de Jimena. No es un arranque de mal humor: es la acumulación de semanas compartiendo mesa con alguien cuyo criterio apunta en una dirección completamente distinta. La grieta se nota a kilómetros. ¿Ustedes se anotan en el team de ella o bancan las devoluciones del Puma?
