Elon Musk explotó: el magnate le tiró con todo al director de su documental

Imagínense la escena: el Festival de Cine de Venecia, uno de los escaparates cinematográficos más importantes del planeta, un documental sobre uno de los hombres más ricos del mundo, la audiencia aplaudiendo de pie... y el protagonista, ni corto ni perezoso, saliendo a decir en redes que todo es pura basura. Porque claro, el drama es su segundo nombre.
Para quien ha vivido bajo una piedra digital, Elon Musk no es cualquier personaje. Es el CEO de Tesla, el cerebro detrás de SpaceX, el dueño de X y cofundador de Neuralink y OpenAI. Su personalidad pública oscila entre el genio incomprendido y el troll de internet con chequera infinita. Es de esos que amas odiar o que odias amar, pero que a fuerza te hace voltear a verlo.
Ahora, su vida llegó a la pantalla grande con un documental dirigido por Alex Gibney, cineasta estadounidense que ya se ganó un Oscar por Taxi to the Dark Side, así que sabe bien lo que hace. No es un youtuber con micrófono prestado: es alguien con créditos de peso en la industria. Su producción sobre Musk se estrenó en Venecia y la gente que la vio le dio una ovación de pie, casi nada.
"¡Ese director merece menos que caca de perro!"
Pero Musk, fiel a su estilo, no se quedó callado. A través de una serie de publicaciones en redes sociales lanzó un ataque frontal contra Gibney, sin anestesia ni filtro. Dijo, con todas sus letras, que la mierda de perro merece más respeto que el director, y de pilón lo describió como una persona horrible. Como cuando alguien se enoja con su ex y le dice hasta de lo que se va a morir, pero a escala multimillonaria y con millones de seguidores como testigos.
No contento con eso, Musk también puso en tela de juicio los testimonios del documental. Según él, varias de las personas entrevistadas tienen conflictos pendientes con él, y otras ni siquiera lo conocen de cerca. Vamos, que no le gustó que sacaran voces que no son precisamente su club de fans. Aseguró que Gibney tiene cero integridad y que todo es un ataque difamatorio en su contra. Para un tipo con tanta plataforma, cualquier cosa que no sea un elogio parece ser un atentado personal.
No es la primera vez
Aquí la cosa se pone más interesante: esto no es nuevo. Antes del estreno en Venecia, Musk ya había calificado el documental de aburrido y lo había llamado un ataque difamatorio. Parece que el hombre tiene un guion muy claro sobre cómo debe contarse su propia historia, y no tolera que nadie se lo cambie, ni aunque sea un cineasta con estatuilla en casa. Es como si el modelo esperara un filtro de Instagram y el pintor insistiera en hacer un retrato realista, con poros y todo.
Lo que resulta llamativo es el contraste entre las dos reacciones: mientras el público en Venecia respondía con aplausos, Musk respondía con adjetivos que no se repiten en horario familiar. Esa brecha entre la recepción del documental y la reacción de su protagonista dice bastante sobre la dificultad de retratar a alguien que controla su narrativa con la misma energía con la que lanza cohetes.
Al final del día, lo que vemos es una batalla de relatos. Por un lado, un director que intenta ofrecer su propia visión del personaje. Por el otro, un magnate con la plataforma para descalificar cualquier cosa que no cuadre con su imagen pública. ¿Es el documental una joya crítica o una calumnia disfrazada de arte? Solo el tiempo lo dirá, pero lo que ya es un hecho es que este pleito le dio a la película más publicidad de la que Gibney pudo haber comprado. Y conociendo a Musk, esto apenas es el inicio de la telenovela.
