¿Javier Bardem y la masculinidad tóxica? Rodrigo Sorogoyen nos pone a pensar con su nueva peli

En el universo del cine actual, hay directores que te llevan de la mano y otros que te dan una patada para que veas la realidad de frente. Rodrigo Sorogoyen, el cineasta español nominado al Óscar por su cortometraje Madre, es de los segundos. Su trabajo no es para que te relajes en el sillón, sino para que te remueva hasta el alma, y su nueva película, El ser querido, promete hacer precisamente eso, ¡y con Javier Bardem en el elenco!
Bardem, que ya tiene su Óscar bien pulido por No Country for Old Men y nos hizo temblar como villano en Skyfall, se une a Sorogoyen en una cinta que compitió en el pasado Festival de Cannes y ya está en cines. La película se sumerge en las trincheras de una relación rota entre padre e hija: trece años de ausencia y cada quien con su versión de los hechos. La neta es que es un tema súper universal, ¿quién no ha tenido un drama familiar donde cada quien cree tener la razón?
Un campo de batalla emocional
Sorogoyen y su coguionista Isabel Peña armaron el guion alrededor de los actores incluso antes de escribirlo, convirtiendo el rodaje en un verdadero campo de batalla emocional. Imagínense a Bardem y Victoria Luengo en la pantalla, intentando resolver sus conflictos mientras sus personajes —un director de cine y su hija actriz— construyen al mismo tiempo una historia de ficción. Es un reflejo de cómo la vida real se mezcla con lo que queremos proyectar, ¿o no?
La película arranca con un diálogo largo y de esos que te exprimen: los dos protagonistas se reencuentran en un restaurante después de más de una década. Ahí te das cuenta de que no hay una sola verdad, sino un montón de puntos de vista que chocan y se complementan. El título mismo, El ser querido, es un trancazo directo a esa necesidad que todos tenemos de ser importantes para alguien, de sentirnos vistos.
Sorogoyen: el maestro de los relatos incómodos
Si ya conoces algo de Sorogoyen, sabes que le encanta meterse en esos lugares donde la naturaleza humana muestra sus grietas. El relato es la piedra angular de todo su cine: esa red invisible que teje y desgasta nuestras relaciones. En El reino usó esa idea para desmenuzar la corrupción política. Con As bestas, que nació de un suceso real, nos llevó a un thriller rural cargado de tensión. Ahora, con El ser querido, deja un poco el thriller para clavarse en lo íntimo: cómo una relación se construye con frustraciones, deslealtades de esas que duelen pero se pueden perdonar, y negociaciones de todos los días. Sus personajes siempre están llenos de contradicciones y conflictos sin resolver, ¿quién no se identifica con eso?
La masculinidad en la mira: ¿ya nos estamos mirando al espejo?
Pero lo más potente de la película —y de lo que Sorogoyen y Peña llevan tiempo hablando— es la reflexión sobre la masculinidad. El director señala que hay una necesidad real en el aire: los hombres están por fin revisando sus irresponsabilidades afectivas, algo que no había pasado en generaciones. ¿Cuántas veces el machismo nos enseñó a no sentir, a no ser vulnerables, a huir de la responsabilidad emocional?
El abandono paterno es un eje central para entender cómo amamos y cómo crecemos. Sorogoyen y Peña se atreven a explorar la perspectiva del padre: qué lleva a un hombre a alejarse de su hija y cómo carga con esa culpa después. Dicen que no buscan la masculinidad tóxica a propósito, sino que sus preguntas sobre la naturaleza humana los llevan ahí. El protagonista es un tipo lleno de luces y sombras que intenta reprimir su lado agresivo y controlar su propia narrativa, pero no puede. La buena noticia es que, según el propio director, los tiempos están cambiando: hoy existe una conciencia diferente, y en la película son hasta cuatro las mujeres que, en un momento dado, dicen basta. Eso sí que es un mensaje claro.
El arte de soltar las riendas
Para Sorogoyen, una de las cosas más bonitas de su chamba es precisamente soltar el control. Los directores obsesionados con tener todo amarrado sufren un montón, porque las películas son organismos vivos que mutan. Y tiene razón: ¿a poco no la vida es así? Las mejores historias surgen cuando te dejas llevar y confías en tu equipo.
El ser querido, y en general el cine de Sorogoyen, nos invita a una reflexión necesaria: ¿cómo contamos nuestras historias?, ¿cómo nos relacionamos con las personas que amamos?, ¿y qué tanto estamos dispuestos a ver nuestras propias contradicciones? Sus cintas son un espejo para que seamos hombres o mujeres, nos hagamos esas preguntas incómodas pero tan necesarias. ¿Te atreves a mirarte de cerca?
