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Anne Hathaway se pone los chanclones y los jeans aguados: la mamá más cool de la Semana de la Moda

Cuando el otoño llega, el denim regresa —y Anne Hathaway llegó con el doble. La actriz, ganadora de un Oscar, se presentó en la inauguración de la tienda insignia de Moncler en la Quinta Avenida, en plena Semana de la Moda de Nueva York, con un look que nadie esperaba de alguien acostumbrada a Prada, Versace e Iris van Herpen: un canadian tuxedo de corte ochentero que hizo que más de uno sacara el teléfono a toda prisa.

El conjunto era, en resumen, glorioso. Unos jeans baggy con corte bombacho —ruedo doblado y todo—, el botón desabrochado para darle espacio al bebé en camino, y una camisa denim en tono similar, también desabrochada, dejando al descubierto el vientre de embarazada. El famoso doble denim no podría haber tenido mejor embajadora. Y para los pies eligió lo que el mundo de la moda insiste en llamar sandalias de abuelo, aunque las conocemos de toda la vida como cangrejeras o de pescador: suela plana, tiras gruesas, cero pretensiones y todo el aire retro y sobrio que el look necesitaba para aterrizar con elegancia. ¿Quién necesita tacones?

Pancita incluida en el outfit, gracias

Lo que distingue a este look no es solo la ropa, sino la actitud. Hathaway se suma a un grupo de famosas —Rihanna incluida— que no piensan disimular su embarazo, sino integrarlo al look como un elemento más del estilismo. Hace apenas unas semanas ya había salido con un crop top bicolor y jeans oversize dejando el vientre al aire, y este nuevo look confirma que esa es una decisión deliberada, no un descuido de stylist. La ropa premamá, históricamente, suele orbitar lejos de las tendencias para concentrarse en la comodidad —como si el embarazo fuera un paréntesis obligatorio en el gusto propio—, y ella está demostrando, look a look, que no tiene por qué ser así.

Es un giro interesante viniendo de alguien a quien estábamos acostumbrados a ver con vestidos de Prada de estilo griego durante la gira promocional de La odisea, o con vestidos ajustados desestructurados de Versace para El diablo viste a la moda 2, o en creaciones futuristas de Iris van Herpen para Mother Mary. Una carrera entera construida sobre la versatilidad —esa capacidad de moverse entre la comedia y el drama, entre la alfombra roja de alta costura y el papel que lo exige todo— y que ahora encuentra una nueva expresión en lo cotidiano. Porque Anne Hathaway no es únicamente la actriz de los vestidos imposibles: desde sus inicios ha sabido que la ropa habla, y que a veces lo más poderoso que puede decir es «estoy cómoda y me veo increíble».

Ahora parece igualmente decidida a retomar los básicos más cotidianos: los jeans de siempre, las sandalias que llevan décadas sin ponerse de moda precisamente porque nunca pasan del todo, y la comodidad entendida no como renuncia sino como criterio creativo. El doble denim de los años 80 no es nostalgia por accidente: es una declaración de que el estilo no se negocia con el calendario ni con el tamaño de la barriga.

Si las sandalias de abuelo son el nuevo must del otoño, que alguien avise a los tíos de la playa: siempre tuvieron razón.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.