Marcel, la concha con zapatos: la joyita animada que Netflix se lleva en días

Che, pará todo lo que estés haciendo porque tenemos que hablar de una joyita que está por desaparecer de Netflix y no te la podés perder: Marcel, la concha con zapatos. Si todavía no la viste, es de esas películas que te resetean la cabeza y te dejan el corazón blandito. Y sí, si pensás que una concha con zapatillas no puede ser el personaje más entrañable del universo, esperá a conocerlo.
Esta maravilla animada está dirigida por Dean Fleischer Camp, un director, productor, guionista y editor estadounidense que creó los cortometrajes originales de Marcel junto a Jenny Slate, con quien también coescribió el largometraje. No estamos hablando de cualquier dibujito: la película llegó a estar nominada al Oscar a Mejor Película de Animación. Así que ya sabés a qué nivel juega.
Un héroe diminuto en un mundo gigante
Marcel es, literalmente, una concha marina con un solo zapato y unos ojos que te miran con toda la ternura del mundo. Vive en una casa descomunal junto a su abuela Connie, después de que su comunidad entera desapareciera misteriosamente. Imaginate el quilombo que es la vida cotidiana para una concha del tamaño de una uña: cruzar una habitación es una expedición, preparar la comida es una hazaña y cuidar el jardín es como explorar la selva. Pero Marcel, con un optimismo que ya quisiéramos muchos, se las ingenia para todo. No se achica ante nada, posta.
Todo cambia cuando un documentalista llamado Dean se muda a la casa y lo descubre por accidente. Obvio, el tipo no puede creer lo que ve y empieza a grabar la vida de Marcel. Y como era de esperar en esta era de redes, el pequeño protagonista se convierte en una sensación de internet. Pero la película nunca convierte esa popularidad en una aventura convencional, y eso es exactamente lo que la hace especial.
Humor, ternura y un toque de melancolía
Porque ojo, la película no es solo un show de internet. La popularidad le da a Marcel una oportunidad de oro: usar su nueva plataforma para intentar encontrar a su familia y a las demás conchas desaparecidas. Y acá es donde la historia se pone profunda. Si bien te vas a reír un montón con sus ocurrencias y su ingenio para navegar un mundo hecho para humanos, la película te golpea con una historia sobre la pérdida y la soledad. Marcel aprendió a vivir sin los suyos, pero eso no significa que no los extrañe con toda el alma.
Su relación con la abuela Connie es el corazón de la peli: un vínculo que habla del paso del tiempo y del miedo a perder a quienes queremos, con una delicadeza que te desarma. Y encima, todo eso protagonizado por una concha con zapatillas. La película construye además todo un universo a partir de objetos cotidianos: una casa normal se vuelve un territorio gigantesco visto desde la perspectiva de Marcel, y la mezcla de animación stop-motion y falso documental hace que sientas que Marcel realmente existe en nuestro mundo, que su historia te está pasando al lado y que simplemente no te habías dado cuenta.
Dura poco más de hora y media, pero es más que suficiente para encariñarse con su diminuto protagonista y descubrir que, detrás de esa concha, hay una historia preciosa sobre sentirse pequeño en un mundo gigante. Un viaje que te engancha desde el primer minuto y te deja pensando en la valentía que hace falta para seguir adelante cuando el mundo es demasiado grande y los que querés ya no están.
Así que si buscás algo para ver, reír, emocionarte y reflexionar un rato, esta es tu señal. Marcel, la concha con zapatos se despide de Netflix el 29 de septiembre. ¿Te la vas a perder?
