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Netflix tiene nueva miniserie furor: 'Monstruo: La historia de Lizzie Borden' arrasa, pero la crítica no la banca

Netflix largó los datos de audiencia de la semana pasada y la gran estrella del momento es 'Monstruo: La historia de Lizzie Borden', que debutó con 12,1 millones de visualizaciones y se convirtió en número uno de la plataforma en sesenta países. Un batacazo global. Aunque, como siempre, hay un "pero".

La antología de los monstruos que nos fascinan

Esta miniserie forma parte de la antología 'Monstruo', un universo de true crime que empezó a capturarnos hace cuatro años con la entrega sobre Jeffrey Dahmer. El dúo creativo Ryan Murphy e Ian Brennan lleva ya varias temporadas sumergiéndose en la historia de figuras que, de una forma u otra, dejaron su marca en la historia criminal estadounidense. La fórmula es simple pero efectiva: cada entrega elige a un personaje distinto, se mete de lleno en su mundo, y nos obliga a preguntarnos cosas incómodas sobre lo que nos fascina y por qué. Primero fue Dahmer. Después vinieron Lyle y Erik Menéndez. Luego Ed Gein. Y ahora le tocó el turno a una mujer que bien podría ser la reina de la controversia del siglo XIX.

Lizzie Borden: la "loca del hacha" que nadie olvida

Lizzie Andrew Borden fue una mujer estadounidense acusada de matar a su padre, Andrew Borden, y a su madrastra, Abby Durfee Gray, a hachazos, el 4 de agosto de 1892, en Fall River, Massachusetts. La prensa de la época no tardó nada en construir alrededor de ella un personaje casi de ficción: la apodaron la loca del hacha y el escándalo fue monumental. Los diarios no hablaban de otra cosa.

Fue juzgada y absuelta en 1893, tras un proceso que mantuvo a la sociedad pegada a cada novedad del caso. Nadie más fue condenado por el crimen, y esa es exactamente la parte que más engancha: el misterio no se resolvió nunca. Más de ciento treinta años después, la pregunta sigue ahí flotando. ¿Lo hizo ella? ¿Había alguien más? ¿Por qué una mujer de buena familia, en una época en que esas mujeres casi no existían en las páginas de policiales, terminó en el centro del caso más resonante de su tiempo?

Esa ambigüedad es lo que la convirtió en una figura casi legendaria, capaz de inspirar canciones infantiles, obras de teatro y, ahora, una miniserie de Netflix. La encargada de darle vida es la actriz Ella Beatty, con la nada sencilla tarea de meternos en la cabeza de alguien que podría haber cometido semejante barbaridad… o no. El suspenso, está claro, no se agota con el veredicto.

Los números fríos: ¿éxito o tropiezo?

Volvamos a los numeritos. Esos 12,1 millones de visualizaciones son mucho, sí, pero representan el peor estreno de la antología hasta ahora. Se quedaron bastante lejos de los 22 millones con los que la entrega sobre Jeffrey Dahmer rompió todo cuando arrancó. La vara quedó altísima desde el primer día y es difícil igualarla.

Sin embargo, no todo es tan dramático: la diferencia con las otras dos entregas más recientes es mucho más chiquita. La temporada sobre Lyle y Erik Menéndez debutó con 12,3 millones en 2024, y la de Ed Gein lo hizo con 12,2 millones el año pasado. Los tres números se parecen tanto que casi dan risa. Esto demuestra que el interés por estas historias sigue ahí, firme, aunque ya sin el efecto sorpresa que tuvo Dahmer en su momento. La antología encontró su techo y también su piso, y parece cómoda entre los dos.

Crítica vs. audiencia: ¿quién tiene la posta?

Lo curioso es que, mientras la audiencia la consagra número uno en medio mundo, la prensa especializada no está tan copada. La miniserie se lleva solo un 42% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes, lo que la convierte en la segunda entrega peor valorada de la antología. Pero, seamos honestos: a ninguna de las series de 'Monstruo' le fue demasiado bien con la crítica. Parece que el estilo de Murphy e Ian Brennan para contar estas historias oscuras genera algo parecido a la indigestión en quienes las analizan en profundidad, pero no tanto en quienes simplemente las miran desde el sillón.

Y ahí está la grieta que define a esta antología: la gente la devora episodio a episodio mientras los críticos buscan las palabras para explicar por qué no termina de convencerlos. Al final, somos los espectadores los que decidimos qué nos atrapa. Y con Lizzie, la historia de la loca del hacha sigue dando tela para cortar.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.