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¡Pilas! Pizzería bogotana se metió al top 20 mundial y su historia es un 🔥

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Pizzardi Artigianale no es solo una pizzería: es el tipo de historia que uno quiere que sea verdad y resulta que sí lo es. Una marca colombiana se coló en el codiciado listado de 50 Top Pizza World 2026, y no de relleno, sino en el número 17. Es la primera vez en la historia que una pizzería colombiana entra al 50 Top del mundo, y como si eso fuera poco, también fueron los primeros en ingresar al 50 Top de Latinoamérica. El anuncio se hizo el 15 de septiembre en el histórico Teatro Mercadante de Nápoles, Italia, la cuna misma de la pizza, ante referentes del gremio de distintos países. Andrea Bornacelli, la fundadora, todavía está procesándolo. Nosotros también.

De un hornito chiquito al top mundial

El origen de Pizzardi no tiene nada de glamuroso, y eso es exactamente lo que lo hace tan bueno. Hace unos ocho o diez años, Alejandro Zardi —el esposo de Andrea— empezaba a hacer pizzas en casa, en un hornito pequeñito, para amigos y familia. Sin pretensiones, sin plan de negocio, sin Instagram con filtros bonitos. Solo masa, salsa y mucha prueba y error. Pero el sabor era tan contundente que la gente empezó a llamar para que los invitaran. "Queremos probarla", decían. Así, casi sin querer, fue tomando fuerza.

Durante años ajustaron la receta: esto gusta más, cambiemos aquello, probemos esto otro. Fue un proceso lento, consciente y enamorado. Tanto, que pasaron casi ocho años desde que el sueño empezó a tomar forma hasta que Andrea tomó la decisión de renunciar a su trabajo para dedicarse al proyecto de tiempo completo. Desde ese momento, el enfoque fue total: estudiar, tomar cursos, definir el tipo de pizza —la napolitana—, construir el concepto, desarrollar la marca. Tres años de trabajo para llegar al primer local.

Un contenedor enterrado que se volvió ícono

La primera sede de Pizzardi quedó en la calle 81 con 11, y desde el principio llamó la atención por algo que nadie esperaba: la fachada es un contenedor ubicado en diagonal, como si estuviera semi-enterrado en el piso. La idea vino de Nueva York, donde Andrea y Alejandro habían tenido la oportunidad de conocer pizzerías y empaparse de conceptos distintos. En Nueva York hay mucha vida debajo de la superficie, y esa imagen les quedó dando vueltas. Así nació ese primer punto que hacía sentir a los visitantes como si entraran a un mundo diferente.

Pero aunque el concepto bebía de Nueva York, el alma era completamente italiana: estilo industrial con espíritu napolitano, accesorios traídos directamente de Italia, música italiana de fondo y una atención diseñada para que cada visita sea una experiencia, no solo una comida. La segunda sede, ubicada en la avenida 19 con 108, acaba de cumplir un año.

El 95 % viene de Italia, y no es un slogan

¿Por qué sabe diferente? Porque casi el 95 % de los ingredientes se trae directamente de Italia. La harina es italiana. Los quesos son de origen protegido. El pomodoro es San Marzano, importado. No es un detalle de marketing: es una decisión costosa, logísticamente complicada y absolutamente deliberada. Ese nivel de compromiso con la materia prima marca una diferencia real en el producto final, y es parte de lo que los inspectores del 50 Top Pizza —quienes evalúan producto, hospitalidad, instalaciones y atención al cliente— habrán notado al sentarse en esas mesas.

Y el equipo humano no se queda atrás. La selección del personal en Pizzardi es rigurosa: buscan personas que vivan la marca, que les apasione Italia, que se metan en el cuento de verdad. Porque cuando quien te atiende siente lo que hace, eso se nota. Y eso también se evalúa.

La visita que nadie vio venir

Lo más intrigante de este reconocimiento es su mecánica: al 50 Top Pizza uno no se postula. Son ellos quienes te encuentran. La organización envía inspectores anónimos —conocedores de gastronomía, hospitalidad y producto— que viajan por el mundo, se sientan en los restaurantes como cualquier cliente, pagan la cuenta y evalúan todo. Nunca se presentan. Nunca se saben quiénes son.

Andrea confiesa que aún no sabe quiénes fueron las personas que visitaron Pizzardi, ni cuándo vinieron, ni con cuánto tiempo de antelación. Pura intriga. Pero eso es precisamente lo que hace que el resultado valga doble: significa que la excelencia de Pizzardi no es un performance para una ocasión especial. Es su día a día. Es lo que pasa ahí cada noche, con o sin inspector en la mesa.

Colombia en la cima de la pizza mundial. Un aplauso largo y merecido para Andrea, Alejandro y todo el equipo de Pizzardi por demostrar que con pasión, rigor y respeto por el oficio, los sueños no solo se cumplen, sino que saben a pizza napolitana recién salida del horno. ¡Mamma mía!

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.