Lo soltaron y habló de una: Samuel Adrián, director de 'Fábrica de niños trans', salió del arresto y redobló su apuesta

Después de diez días de arresto, Samuel Adrián, el documentalista mexicano conocido por dirigir Colombia: fábrica de niños trans, reapareció este miércoles 23 de septiembre en modo 'no me rendiré'. Lo soltaron de la estación de Policía de Usaquén, en Bogotá, lo estaban esperando varias personas, y como era de esperarse, no se guardó ni una palabra.
Adrián lleva un buen rato metido de cabeza en una de las discusiones más ásperas del momento: los tratamientos de afirmación de género en menores. Su documental ha dividido opiniones entre expertos médicos, organizaciones defensoras de los derechos de personas trans y grupos que comparten su visión crítica. No es, entonces, alguien ajeno a que se armen los debates pesados. Al contrario: parece moverse con bastante comodidad en esa tormenta.
Detenido, pero no por cualquier cosa
La detención de Adrián no respondió a un proceso penal ordinario, sino a algo más específico y, en términos jurídicos, igual de serio: el incumplimiento de una orden judicial, es decir, un incidente de desacato. Todo comenzó cuando el endocrinólogo pediatra Mario Angulo promovió una acción de tutela relacionada con contenidos difundidos por Adrián. El proceso judicial que siguió derivó en disposiciones que, según el fallo del juez, no fueron acatadas, y eso fue lo que abrió la puerta al arresto.
El pasado 13 de septiembre, cuando Adrián aterrizó en el Aeropuerto El Dorado, la Policía ya lo estaba esperando. La sanción fue concreta: diez días de privación de la libertad y una multa equivalente a quince salarios mínimos mensuales legales vigentes. Un precio alto, sin duda, pero lo que más llamó la atención fue que Adrián llegó al país sabiéndolo perfectamente. Antes de abordar su vuelo desde Panamá grabó un video donde anticipó que podía ser detenido en cuanto aterrizara en Bogotá, y dejó claro que estaba dispuesto a afrontar la medida. Un poco de drama, sí, pero también una jugada calculada: el hombre tenía el plan pensado y decidió ejecutarlo de todas formas.
Las palabras que encienden más la hoguera
Apenas recuperó la libertad, Adrián se paró frente a los medios con un discurso que, honestamente, a nadie sorprendió. "No vamos a bajar el documental. La víctima no soy yo, la víctima son los niños a los que les han mentido, a los que ahora en los salones de clase les quieren enseñar la ideología de género diciéndoles que posiblemente nacieron en el cuerpo equivocado", afirmó el documentalista. Y añadió: "Las víctimas son los papás sometidos entre la espada y la pared para decirles que prefieren tener un hijo trans o un hijo muerto".
Estas afirmaciones representan la posición de Adrián dentro de un debate donde existen posturas muy distintas. Organizaciones de derechos de personas trans y sectores médicos defienden el acompañamiento adecuado a los jóvenes en la exploración de su identidad y consideran dañinos los argumentos que él sostiene. Son dos visiones que se chocan de frente, cada una con sus estudios, sus voceros y sus experiencias, y ninguna parece dispuesta a ceder terreno fácilmente.
El debate que no tiene pinta de enfriarse
La salida de Adrián confirma que esta conversación está lejos de cerrarse. En el centro de todo están los menores, y su bienestar debería ser el punto de acuerdo mínimo al que cualquier postura debería aspirar. Por ahora, Samuel Adrián está libre, el documental sigue siendo una papa caliente, y la discusión… esa sí que no tiene pinta de enfriarse.
