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Cine

La cena de Olivia Wilde que se volvió un ring de egos: ¿chismecito del bueno o pura terapia de pareja?

¡Pilas, parce! Que Olivia Wilde se puso de nuevo las botas (y la gorra de directora) para traernos una película que, si eres de los que ama un buen chismecito de alcoba ajena, te va a encantar. Después de la joya que fue 'Súper empollonas', que nos dejó claro que Wilde tiene ojo de directora, ahora se lanza con 'La invitación', una comedia dramática que es pura tensión y confesiones incómodas. Y ojo, que no solo dirige, también actúa y se rodea de unos pesos pesados: Seth Rogen, Edward Norton y Penélope Cruz.

Esta vez, Olivia nos mete en la sala de estar de dos parejas que se juntan para una cena. Lo que parece una noche normalita de vecinos para socializar se transforma rapidito en un campo de batalla emocional donde se habla de sexo, matrimonio y todas esas cositas que uno preferiría no sacar a colación ni con el mejor amigo. La película versiona la española 'Sentimental' de Cesc Gay y se estrena en cines el 16 de octubre. Pero antes, déjame contarte por qué este plan podría ser el perfecto para el madcolombian que llevas dentro.

La noche incómoda que nadie pidió

Imagina la escena: Joe (Seth Rogen) y Angela (Olivia Wilde) son un matrimonio que lleva años, pero que no está en su mejor momento. Joe, un profe de música, llega a casa y ¡sorpresa!, Angela ha organizado una cena con los vecinos de arriba: Hawk (Edward Norton) y Pina (Penélope Cruz). Y ni de riesgos que Joe tiene ganas. A él le cae gordo el tal Hawk, un ex bombero pretencioso, y ni hablar de los ruidos de sus encuentros que se cuelan por las paredes. ¡Qué oso!

Angela, por otro lado, está embaladísima con la idea de impresionar a la vecina, sobre todo a Pina, que es terapeuta sexual y tiene una pinta de segura y libre que a nuestra protagonista le da una envidia de la buena. La velada arranca con esa incomodidad que uno se imagina, pero la cosa cambia de rumbo cuando Hawk y Pina empiezan a soltar prenda sobre su vida sexual y sus relaciones sin filtro alguno. Ahí es donde la película se pone buena de verdad. Esa cena se vuelve una sesión de terapia improvisada, donde los cuatro sueltan inseguridades, cuestionan el matrimonio y debaten sobre el deseo y la intimidad. Las alianzas se arman y se desarman más rápido que un castillo de naipes: Joe empieza a fijarse en Pina, Angela se siente atraída por la seguridad de la terapeuta y Hawk logra sacar a Joe de su zona de confort de una manera que ni te imaginas.

Un cuarteto de lujo y la magia en un solo lugar

Gran parte del encanto de 'La invitación' recae en un reparto que la saca del estadio. Wilde y Rogen logran transmitir esa mezcla rara de cariño, frustración y tensión acumulada de un matrimonio que todavía conserva una chispa, pero que ya le toca prenderla con leña. Por el otro lado, Norton y Cruz son el contrapunto perfecto con personajes que no le tienen miedo a nada. Cada combinación de los cuatro genera una energía distinta que hace que la película fluya de la comedia pura a momentos súper emotivos sin perder el hilo.

Rogen convierte las inseguridades de Joe en la fuente principal de humor y, a la vez, en el alma de la historia. Es el tipo con el que uno se identifica, el que está pensando lo que nadie se atreve a decir. Y Wilde, además de actuar, demuestra detrás de cámaras que sabe sacarle todo el jugo a una propuesta que en teoría podría ser estática. Rodar una peli confinada a un apartamento y basada en largos diálogos podría parecer un reto, pero ella usa la posición de los personajes, el diseño de los espacios y la fotografía de Adam Newport-Berra para que el escenario sea un personaje más. La puesta en escena acompaña los cambios en las relaciones pasando del chiste a lo tierno con una naturalidad que te deja pensando: ¿será que esta mina se ganó el Balón de Oro de las directoras?

Al final del día, 'La invitación' es una comedia adulta que, entre risas y momentos incómodos, te pone a pensar en temas profundos: qué pasa cuando el amor se desgasta, cómo manejamos nuestras propias inseguridades y qué tanto conocemos realmente a la persona con la que compartimos la vida. Es como espiar la vida de otros y de paso hacer un poquito de introspección, pero con palomitas. ¿Te le mides a la invitación o te da miedito lo que puedan sacar a la luz en tu propia cena?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.