Ricardo Diotto y Callejón: ¿dónde está la plata de la hija?

¡Agárrense que la novela Diotto-Callejón no da tregua! Si pensaban que ya habíamos visto todo de este divorcio ruidoso, prepárense: ahora el quilombo llegó a las finanzas de su hija y la cosa se puso espesa.
Para los que llegaron tarde al culebrón: Ricardo Diotto y María Fernanda Callejón fueron una de esas parejas que prometían amor eterno en la farándula. Él, odontólogo de bajo perfil; ella, actriz con años de trayectoria en tele y teatro. Juntos tuvieron a Giovanna, su única hija, que hoy tiene once años. La separación no fue en buenos términos, para nada. Desde el minuto uno, los dardos venenosos volaron por todos lados y la paz entre ellos sigue siendo una utopía.
En medio del conflicto eterno, Giovanna empezó a dar sus primeros pasos en el mundo del espectáculo participando en la versión teatral de Papá por Siempre. Un orgullo para cualquier padre, ¿no? Bueno, no si la plata de ese laburo empieza a generar más problemas que aplausos.
¿Dónde está la guita de Gio?
La bomba explotó cuando Diotto habló con el programa y confirmó que los honorarios de Giovanna por su participación en el teatro se depositaron directamente en la cuenta de la madre. Acá ya se nos eriza la piel. Según Ricardo, la idea era armar una cuenta judicial para que esa plata quedara guardada hasta que la nena cumpla los dieciocho, un colchón propio para el futuro. Una decisión bastante sensata, hay que reconocerlo. Pero, como en toda buena novela, siempre hay un giro.
Cuando Alejandro Guatti le preguntó si era verdad que cuando quisieron acceder a esa cuenta no había más dinero, la reacción de Diotto fue de las que dicen más que mil palabras: sonrisa incómoda mediante, respondió que no estaba al tanto, para luego soltar: "Sería un problema si no llega a estar la plata", aunque cerró con un "no creo que haya sido así" que sonaba más a deseo que a convicción. A ver, Ricardo, ¿cómo que no estás al tanto de si la guita de tu hija existe o no? Es como ir a buscar el fernet a la heladera y que te digan «no sé si quedó». ¡Claro que es un problema si no está! Diotto insistió en que "tendría que estar", porque es de su hija y para que la use en un futuro. Y sí, la verdad que sí.
Lo que hace tan incómoda esta situación no es solo la plata en sí. Es que Giovanna trabajó, actuó en un escenario, y el fruto de ese esfuerzo quedó envuelto en un conflicto de adultos que no tienen manera de hablarse sin que todo escale. El dinero de un menor no debería ser moneda de cambio en ninguna pelea, y mucho menos cuando hay un juzgado ya involucrado en el asunto. Que la solución propuesta —la cuenta judicial— no haya llegado a concretarse antes de que el cachet se depositara dice bastante sobre cómo funciona la comunicación entre estas dos partes: básicamente, no funciona.
La bronca no da tregua
Pero el tema del dinero fue solo la punta del iceberg. En la misma entrevista, Diotto dejó en claro que su vínculo con Callejón sigue en caída libre. Prometieron mantener la paz ante el juzgado, y el resultado fue todo lo contrario. "Yo hago mi vida y yo la quiero tener lo más lejos posible. Está todo cada vez peor", afirmó. Y como si eso fuera poco, remató con un "estoy inflado de los huevos con esta mujer" que no admite demasiada interpretación ni subtítulos.
Se entiende el hartazgo. Cuando el conflicto es tan largo, tan expuesto mediáticamente, y encima salpica el esfuerzo concreto de la hija, la paciencia se agota de maneras que no se pueden disimular ni con una sonrisa incómoda. El problema es que cuanto más se deteriora la relación entre los dos adultos, más queda Giovanna navegando en el medio de un temporal que ella no armó.
La cuestión es que ahora hay un cachet real en juego, y en esta Argentina donde la guita no sobra, que el dinero de una menor sea terreno de disputa no es un chisme de farándula: es un asunto muy serio con juzgado y todo.
¿Será que alguna vez veremos una tregua en este ring, o el próximo round será directamente en el expediente judicial?
