Mario Pergolini y su paso por Playboy: cómo un conductor se convierte en su mejor chiste

Como quien suelta un dato al pasar, Mario Pergolini metió una bomba en el estudio el viernes sin que Evelyn Botto ni Agustín Rada vieran venir. Lejos de sus típicas historias de rock o televisión, el conductor sacó a relucir su pasado en Playboy y dejó a todos preguntándose cómo fue eso exactamente.
Todo comenzó de forma mundana. Botto comentaba que en verano solo quiere destinos frescos para evitar el calor. Mario, con su ironía de siempre, no resistió: "¿Por qué tanto? Gracias por contarnos tanto de tu vida". Botto defendió su punto y Pergolini aprovechó para hacer una "petición": que le recordara no ver una hipotética aparición suya en Playboy. La respuesta de Evelyn fue inmediata: "Nunca voy a salir en Playboy".
Fue entonces cuando Mario soltó la frase que cambió todo: "Bueno, nunca se sabe. Yo salí en Playboy". El silencio que siguió fue épico. Botto y Rada quedaron sin palabras, y el público presente reaccionó con sorpresa. Evelyn trató de atar cabos especulando que quizás había sido una entrevista sobre tecnología. Pero Pergolini la corrigió: "No, peor. Hablando de Sofovich, dijo una barbaridad". Se refería a una nota vinculada a Gerardo Sofovich, sin precisar fecha ni contenido exacto.
Lo importante es que Mario aclaró que no estamos hablando de una producción de fotos al estilo Playboy. Fue una charla publicada en sus páginas, una de esas entrevistas serias que la revista intercalaba entre sus famosas producciones. Una charla, no un desnudo.
Con la intriga en el aire, Agustín Rada fue al grano: quiso saber si Pergolini había posado "tapado con una sábana" o si había mostrado "el torso". La respuesta fue contundente: "No, no. Estaban las que no se tapaban con nada y estabas vos, que tenías como la charla seria". Rada insistió con la pregunta clave: ¿estuvo "en cuero"?
Llegó entonces el remate que desató las carcajadas en el estudio: "No, pero ¿quién me quiere ver en cuero a mí?". Mario no se quedó ahí. Se giró hacia una espectadora que había reaccionado con entusiasmo ante la posibilidad y cerró con humor: "Le aseguro que no quiere eso, no se haga problema". Rada completó la broma sugiriendo que ese sería "el público pago", y Pergolini, sin perder ritmo, insinuó que la pareja de esa persona "no anda bien".
Evelyn Botto interpretó que la autocrítica de Pergolini era una estrategia vieja: hacer que la gente contradijera su modestia. "Estabas haciendo el viejo truco de 'nadie me quiere ver desnudo' para que la gente diga 'sí, Mario'", le señaló. Pero él lo negó rotundamente y compartió una vivencia inversa que ejemplificaba sus puntos de vista sobre la atracción. Sin dar nombres, contó: "Me ha pasado decir: 'Cómo me gustaría ver desnuda'. Y cuando lo vi dije: 'Qué…'". De esa experiencia extrajo un consejo que Rada calificó como la síntesis perfecta del episodio: "No conozcas a tus héroes desnudos. Nunca".
Este momento no fue aislado. El día anterior, el jueves 25 de septiembre, Leticia Siciliani visitó el programa y las bromas sobre la apariencia de Mario fueron el plato fuerte. La actriz se confesó nerviosa al llegar. Pergolini le sugirió que lo mirara para relajarse, pero Leticia prefirió enfocarse en su propia imagen: "Ay, mirá qué linda estoy. Este es mi perfil", buscando su mejor ángulo.
Mario llevó el tema al terreno del paso del tiempo. Señalándose la cara, largó: "Vos porque todavía tenés colágeno, está todo bárbaro, pero yo... todo esto ya se cayó todo". Siciliani intentó esquivar elegantemente: "No me meto ya en esos temas". Pero Pergolini insistió en el contraste: "No, lo digo yo, vos decís que tenés un perfil bueno, yo no tengo ni eso ya".
Fue entonces cuando Leticia quiso frenarlo con un halago a medias: "Ay, no te hagas... Todo el mundo habla...". Mario, ilusionado, completó: "Todo el mundo habla maravillas de mí, sí, sí, sí". Pero Siciliani lo puso en su lugar: "De lo hot". Pergolini cerró con ironía: "Es que la gente me quiere mucho", aunque Leticia no le compró la idea. "La verdad que sí. Te hacés el que no. Te hacés el mala onda", sentenció.
Entre confesiones inesperadas y autobardeos de alta gama, Mario Pergolini sigue demostrando que la mejor forma de hablar de uno mismo es con mucho humor. La aparición en Playboy, real o amplificada por la broma, se convirtió en la coartada perfecta para pasar una mañana de radio riendo. Y eso, en el fondo, es lo único que importa.
