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Fracasó en cines y ahora busca revancha en streaming: la comedia musical con Paul Rudd y Nick Jonas que tiene más corazón que presupuesto

¡Agarrate Catalina! Si te encantan las historias con música, dramas que te tocan el alma y un toque de comedia bien puesta, pero también te frustrás cuando una buena idea no termina de explotar del todo, esto es para vos. Después de pasar sin pena ni gloria por las salas de cine, la dramedia musical 'Letras robadas' ('Power Ballad') aterrizó en HBO Max, dispuesta a ganarse ese público que le esquivó en la pantalla grande.

Protagonizada por dos pesos pesados del entretenimiento —el carismático Paul Rudd y el ícono pop Nick Jonas—, esta nueva propuesta de John Carney es un viaje al corazón de la música y la búsqueda de propósito. Carney es un tipo que sabe cómo hacernos vibrar con una buena banda sonora y personajes entrañables que encuentran su camino a través de las melodías. La película apuesta por ese entretenimiento sencillo, de candidez genuina, que estaba en las carteleras de manera más o menos habitual y hoy es como una gota en el desierto.

Melodías robadas y vidas enredadas

La trama sigue a Rick (Paul Rudd), un tipo que apuntaba a ser gran estrella del rock pero decidió quedarse en Dublín para ser parte de una banda de versiones que actúa en bodas. Un bajón total para alguien con ese talento. Su vida da un giro inesperado cuando se cruza con Danny (Nick Jonas), una superestrella del pop que está en la cresta de la ola. Parece que son de mundos distintos, ¿no? Pero la música los une, y de repente Rick y Danny se encuentran componiendo canciones juntos. La química es instantánea, las ideas fluyen… hasta que uno de esos temas se convierte en un hit rotundo, pero Rick se queda sin el crédito que merece. ¡Un alto quilombo!

Acá es donde la película le tira un par de dardos a la industria musical moderna, esa que a veces parece una licuadora de éxitos donde cada hit termina con catorce compositores distintos y el concepto de autoría se diluye más que un cubito de hielo en pleno enero. Carney, con su estilo característico, nos muestra a personajes lidiando con sus propias imperfecciones en un mundo que es mucho menos perfecto, y donde la música se convierte en el gran motor de conexión entre todos ellos. La película busca poco más que ofrecerte un rato espléndido, de esos que te dejan con una sensación calentita en el alma, y en eso acierta más seguido que lo que el resultado en cines podría sugerir.

Rudd, Jonas y la power ballad que nos hace sentir cosas

Paul Rudd le da a Rick una profundidad que se nota. Su arco de personaje, desde la depresión por el sueño frustrado hasta el renacer a través de la música, está tocado con bastante gusto y cariño, sin caer en el melodrama fácil. Es uno de esos casos donde el tono lo salva todo: lo que podría haberse vuelto un derrumbe emocional incómodo queda siempre del lado agradable, casi cómplice con el espectador.

¿Y Nick Jonas? La dupla con Rudd funciona, tienen esa chispa que hace que los diálogos fluyan y las canciones suenen creíbles. Pero, seamos honestos, el material de la película flaquea un poco cuando Jonas tiene que brillar sin el contrapunto de Rudd, como si el personaje de Danny no tuviera tanto donde agarrarse solo. Es una observación que la propia película parece hacer sin querer: lo bien que funcionan juntos y lo poco que funciona el segundo sin el primero.

La película retoza un poco demasiado en lugares comunes, esquivando el conflicto central que podría haber dado mucho más de sí. Para una película que dura poco más de hora y media, no debería haber sensación de que el segundo acto está alargado de más, como chicle en el zapato. Pero el tono al menos está bastante bien cogido, y eso vale.

En el fondo, 'Letras robadas' es exactamente eso: familiar hasta el extremo, imperfecta a la vista, pero con la capacidad de dejarte pensando «ojalá ver más cosas como esta» cuando termina. Y esa sensación, ese impulso de querer más películas de este tipo entre los estrenos semanales, dice bastante de lo que Carney logra incluso cuando no todo cuadra del todo. No es perfecta, pero tiene corazón. Y a veces, especialmente en un menú de streaming que parece diseñado para aturdirte antes de que elijas algo, eso es todo lo que necesitamos.

¿Te animás a darle play y juzgar por vos mismo si esta power ballad le hace honor a su nombre?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.