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Conmoción en el folklore: murió Lucas Montanaro, tecladista de Canto 4, a los 36 años

El mundo de la música argentina, y en particular el folklore del norte, está de luto. Una noticia que nadie quería escuchar y que cayó como un balde de agua fría: Lucas Montanaro, tecladista y cantante de 36 años, falleció después de sufrir una descompensación mientras jugaba al fútbol con amigos. La vida, a veces, nos muestra su lado más cruel y nos recuerda lo frágiles que somos.

Lucas no era un músico más. Era una figura clave, un laburante de la música que con su piano y su voz le puso alma a innumerables escenarios. Gran parte de su recorrido lo hizo con Macumbicos, agrupación con la que construyó buena parte de su trayectoria y donde forjó un sonido propio. En los últimos años, su talento lo llevó a acompañar a Canto 4 como pianista y tecladista, uno de los grupos más emblemáticos del folklore salteño.

Su versatilidad quedó demostrada en distintas presentaciones de enorme peso cultural. En marzo de 2024 estuvo a cargo del piano durante una interpretación de la Misa Criolla, de Ariel Ramírez, realizada en la ciudad de Salta junto a un ensamble de 35 coristas del Centro Cultural América e integrantes del coro Arsis. No era alguien que se quedaba quieto en un solo proyecto: Lucas se movía entre géneros, formatos y escenarios con la soltura de quien tiene la música metida en los huesos.

Un dolor que se siente en cada acorde

La noticia de su partida fue comunicada por el Instituto Nacional de la Música, que compartió imágenes del músico y expresó sus condolencias. "Despedimos a Lucas Montanaro, reconocemos su aporte a la música argentina y acompañamos a sus familiares, amistades, colegas y seres queridos en este momento", señalaron, y cada palabra resuena en el ambiente como una nota que no termina de apagarse.

La comunidad artística, sus amigos y quienes lo seguían empezaron a llenar las redes sociales con mensajes de despedida, recuerdos y anécdotas, demostrando el enorme cariño y respeto que Lucas se había ganado a pulso. Porque era de esos tipos que te dejan una marca, no solo por su música sino por la forma en que la vivía y la compartía. El folklore del norte tiene un hueco que va a costar llenar.

Su temprana partida es un golpe para la escena musical argentina, pero también un recordatorio del impacto que su arte tuvo en quienes lo escucharon y lo conocieron de cerca. Se fue joven, pero dejó una impronta real en los escenarios que pisó y en las personas que tocaron junto a él. Desde el folklore salteño hasta cada rincón donde resonó su música, el dolor es palpable y genuino.

Canto 4 y una promesa que duele

Desde Canto 4, la banda con la que compartió sus últimos años, publicaron un texto en Instagram que nos dejó con un nudo en la garganta. Lo que escribieron no fue el típico comunicado de circunstancias: fue una despedida de los que duelen de verdad, de esas que se notan que salieron del pecho y no de una reunión de prensa.

En el texto reconocieron que se trata de "un día triste para la familia de Canto 4" y que les toca despedir a alguien con quien compartieron mucha alegría y mucha música en estos últimos años. También dejaron en claro lo irónico y cruel que puede ser la vida cuando se lleva a alguien así.

Pero más allá del dolor, dejaron una promesa que dice todo sobre el legado de Lucas: que llevarán su recuerdo, su alegría intacta y su hermosa locura a cada escenario, como están seguros de que él lo hubiese deseado. Es un adiós, sí, pero también es un hasta siempre lleno de música. Un verdadero crack que se nos fue de gira antes de tiempo, pero que dejó un pedazo de su alma en cada tecla que tocó y en cada corazón que lo escuchó. Hay músicos que pasan, y músicos que quedan. Lucas Montanaro era de los segundos.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.