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Gael García Bernal se avienta con 'Hombre al agua': una comedia sobre el amor, el privilegio y Nietzsche

¡Prepárense, banda, porque el cine mexicano tiene nuevo material para que armemos debate! Después de andar de gira por festivales internacionales, la nueva joya de Gael García Bernal, 'Hombre al agua', por fin aterrizó en las salas de México. Y no es cualquier cosa, eh. Esta película no solo nos sumerge en los paisajes de Yucatán, sino que también nos avienta a un clavado en temas bien humanos con una identidad latinoamericana que no podrás negar.

Lo chido es que Gael no solo la dirige y escribe, ¡también la protagoniza! Aunque al principio no era el plan —al inicio del proyecto no tenía intenciones de ponerse frente a la cámara—, al final se aventó con todo y acompañó al elenco, que incluye a Esmeralda Pimentel, Ricky Martin y Jorge Salinas. Una comedia con sabor a realidad, de esas que te dejan pensando más de lo que esperabas. Y para quien no lo ubique: 'Hombre al agua' ya tuvo su estreno mundial en Venecia, donde incluso se llevó una nominación al Armani Beauty Audience Award. Con ese currículum de arranque, la peli llegó a México con todo el impulso.

Un clavado a la vida (y a los dramas de pareja)

'Hombre al agua' nos cuenta la historia de Camilo, un salvavidas cubano que, después de rescatar a Abel —un empresario millonario que sufrió un accidente en la playa—, termina trabajando para él en México. Se muda a Yucatán, se casa con la hija de Abel, Juana, y juntos tienen una pequeña hija. La vida de Camilo se vuelve complacer a su jefe-suegro y ser su mano derecha, mientras su matrimonio empieza a hacer agua por todos lados. El detonante: Juana decide que quiere filmar su propia película sobre su vida, ¡un rollo súper meta! Esto hace que Camilo se dé cuenta de que su relación lleva tiempo en la cuerda floja, justo cuando Abel, el suegro, intenta lanzar su carrera política. Dramas familiares, ambiciones y una pareja que no sabe cómo decirse adiós: el combo está completo.

La comedia es más seria de lo que crees

Gael nos soltó algo que muchos no quieren admitir: la comedia está bien infravalorada. La solemos ver como algo banal o superficial, pero según él, en realidad "abre dimensiones y matiza la realidad de una manera muy bonita", sobre todo cuando hablamos de relaciones humanas. Y tiene razón, ¿no? Esa fue la chispa para el proyecto: darse cuenta de que abrir el campo de un drama de pareja hacia la comedia permite explorar los roles de género, la identidad y la comunicación de una forma que el drama puro no siempre logra.

La película se centra en la separación de Camilo y Juana y en cómo, a lo largo de toda la trama, buscan la manera de decirse eso que ninguno quiere decir primero. Camilo se adapta a cada circunstancia, pero no logra comunicarse con Juana. Gael ve en eso un reflejo de nuestros tiempos: las redes sociales están cambiando la manera en que nos conocemos, y hemos dejado de construir conversaciones reales para quedarnos con la imagen que alguien le suelta al mundo. No le falta razón, y lo mejor es que la película no te lo dice con un sermón, sino con situaciones que te arrancan la carcajada.

Entre el privilegio y la supervivencia

El personaje de Juana, al hacer una película sobre su vida, protagoniza un ejercicio que Gael describe como a la vez autocrítico y egocéntrico. El punto más divertido llega cuando Juana llama a alguien más para interpretar a su esposo en su proyecto personal, y ese alguien resulta ser Ricky Martin. Imagínense el nivel. Es una forma muy efectiva de mostrar las posibilidades que abre el privilegio de clase, y al mismo tiempo uno de los momentos más memorables de la cinta.

Por otro lado, Camilo representa una realidad que muchos cubanos viven hoy: la de tener que sobrevivir y adaptarse a lo que las circunstancias impongan, incluso en términos de identidad. Gael plantea una pregunta sin respuesta fácil: Camilo apostó por otra vida y ganó en lo más importante —su hija—, pero su relación se destruyó en el proceso. La película apunta a que lo importante está fuera de los privilegios, en lo esencial, en los afectos. Filosóficamente todos aplaudimos eso, pero Gael también pone el dedo en la llaga: tener hijos es carísimo, y entonces, ¿cómo compaginamos el culto a los afectos con una realidad que muchas veces nos impide vivirlos plenamente? Es un dilema con el que muchos nos identificamos, y la película no pretende resolverlo, solo nos lo planta en la cara con humor y algo de Nietzsche de por medio.

Definitivamente, 'Hombre al agua' no es solo para echar la carcajada. Es para que nos pongamos a reflexionar sobre la vida, el amor y los precios que pagamos. ¿Ya te animaste a verla?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.