¿Lizzie Borden con hacha... y risas? Así se viene la nueva temporada de 'Monstruo'

¡Aguas, fans de lo turbio! Si pensabas que la franquicia 'Monstruo' de Netflix ya lo había visto todo después de meternos hasta la cocina con Jeffrey Dahmer o los hermanos Menéndez, prepárate, porque la plataforma le dio una vuelta de 180 grados a la cosa. Olvídate del terror puro y duro: para esta cuarta temporada, 'Monstruo: La historia de Lizzie Borden', le están apostando a la comedia negra con un toque de análisis social. ¿Raro? Puede ser, pero tratándose de Ryan Murphy, la intriga está garantizada.
Para los que andan medio despistados, Lizzie Borden no es cualquier personaje de novela, ¡es una leyenda! Estamos hablando de 1892 en Massachusetts, donde a esta mujer la acusaron de darle hachazos a su padre y a su madrastra en su propia casa. Imagínate el chismorreo de la época. Aunque al final la declararon inocente, la gente nunca le creyó del todo. Su nombre se quedó grabado en una cancioncita infantil en inglés que hasta hoy la pinta como asesina. Así de cañón estaba el rollo: su absolución en la corte no le quitó el estigma en la calle. Y ahora, más de 130 años después, Netflix desentierra el caso para volver a preguntarnos qué onda con esa historia.
Un misterio sin culpable (legal) a la vista
Aquí es donde la cosa se pone buena, porque esta temporada se desmarca de las anteriores. Con Dahmer o los Menéndez, sabíamos quiénes eran los malos y la serie se clavaba en el "¿por qué?". Pero con Lizzie, nunca hubo una confesión, nunca se comprobó su culpabilidad más allá de toda duda. El jurado dijo que no, pero el pueblo dijo que sí. Entonces, ¿cómo le haces una serie de crimen real si no tienes un criminal confirmado? ¡Ahí está el chiste!
La serie no va a buscar al culpable, porque ya sabemos que legalmente no lo hubo. En cambio, se pasea por todas las teorías, las versiones y las contradicciones que rodean el caso. Ella Beatty interpreta a Lizzie, y su personaje puede parecer culpable o inocente dependiendo de cómo la veas. Eso está chido, porque nos hace pensar en cómo se construye la narrativa de un crimen cuando la justicia y el imaginario popular van por caminos separados. También veremos a Vicky Krieps como Bridget Sullivan, la empleada doméstica, quien aquí tiene un papel mucho más importante que en versiones anteriores del caso. Además, Charlie Hunnam, Rebecca Hall y Billie Lourd completan el elenco, prometiendo un dramón familiar de aquellos.
¿Comedia negra con hacha? ¡Arre!
Pero lo que de verdad nos tiene intrigados es el tono. Los creadores Ryan Murphy e Ian Brennan decidieron contar el drama de los hachazos con comedia negra y una perspectiva de género. ¡Sí, escuchaste bien! Comedia negra en un caso de doble homicidio. Es arriesgado, pero también fresco, y rompe con lo que esperábamos de 'Monstruo'. Lejos del terror sangriento, la serie parece enfocarse en la crítica social: en cómo la época veía a las mujeres y cómo se construyó la imagen pública de Lizzie. El crimen termina siendo casi la excusa para hablar de cosas más profundas, lo cual no está nada mal.
Para darle otro toque disruptivo, le metieron música contemporánea a un rollo victoriano, buscando romper la distancia entre aquel mundo y el presente. Esta decisión refuerza la idea de que la serie no quiere ser un documental forense, sino una reflexión sobre la obsesión colectiva por resolver misterios que ya tienen más de un siglo. No es sobre si Lizzie lo hizo, sino por qué seguimos tan clavados en saberlo.
Al final del día, lo que hace esta temporada es tomar un caso lleno de huecos, chismes y versiones encontradas, y convertir esa incertidumbre en su mayor fortaleza. No busca darnos la respuesta definitiva, sino invitarnos a cuestionar por qué seguimos tan enganchados con esta historia. Quizá por eso este giro de tuerca es justo lo que necesitaba la franquicia. ¿Será que esta vez 'Monstruo' nos hará pensar y reír al mismo tiempo? Ya veremos si nos quedamos con el hacha en la mano o con una carcajada.
