De carpintero a contrabandista galáctico: cómo Harrison Ford consiguió a Han Solo por pura 'chamba'

Imagínense la escena: estás barriendo un pasillo, con el cinturón de herramientas bien puesto y la escoba en la mano, y sin buscarlo quedas en medio del casting para uno de los papeles más memorables de la historia del cine. Suena a chiste, ¿verdad? Pues esa es la neta de cómo Harrison Ford aterrizó en la galaxia muy, muy lejana. El actor lo contó con todos los detalles en una aparición en el podcast Where Everybody Knows Your Name, conducido por Ted Danson y Woody Harrelson, transmitida en mayo de 2026.
La historia se remonta a mediados de los años 70, cuando Ford todavía se la rifaba como carpintero para llegar a fin de mes mientras agarraba pequeños papeles en Hollywood. Ese equilibrio —claqueta de día, clavo de noche— lo mantuvo en el circuito sin que nadie lo viera venir como protagonista de nada. Uno de esos encargos de carpintería lo llevó a instalar una puerta en las oficinas de Francis Ford Coppola, director cercano de George Lucas. Hasta ahí, un trabajo como cualquier otro. El problema —o el regalo, según se vea— es que Lucas estaba usando ese mismo espacio para realizar las pruebas de casting de una producción de ciencia ficción que nadie imaginaba se convertiría en un fenómeno mundial: Star Wars.
Ford, con escoba en mano y cinturón de herramientas, presenció entonces la llegada de Richard Dreyfuss —ya consagrado en Hollywood tras protagonizar Tiburón— para su entrevista con el director. El contraste era brutal y Ford lo sabía: "Estaba ahí con mi cinturón de carpintero y una escoba en la mano. No soy una estrella de cine como Richard Dreyfuss", dijo en el podcast. El universo tenía otros planes, pero él todavía no había recibido el memo.
El plan que nadie le contó
Lo que Ford interpretó como una coincidencia fue, en realidad, una jugada calculada por el director de casting Fred Roos. El señor Roos tenía un problema concreto: Lucas ya había trabajado con Ford en American Graffiti (1973) y no quería que el público asociara a los protagonistas de Star Wars con esa película anterior. Su búsqueda apuntaba a rostros nuevos, sin referencias previas que arrastraran expectativas. Si Roos presentaba a Ford como candidato formal, Lucas lo descartaba de entrada. Solución: pedirle al carpintero que leyera los diálogos junto a los actores que sí estaban en audición oficial, como si les estuviera haciendo un favor. Ford aceptó sin sospechar absolutamente nada: "Pensaba que les estaba haciendo un favor", explicó.
Así, mientras Ford leía y leía junto a los candidatos oficiales, Lucas empezó a notar que ese tipo con el cinturón de herramientas tenía exactamente lo que buscaba para Han Solo. El director reconoció después que al principio había descartado a Ford precisamente por American Graffiti, pero que verlo interactuar con los otros actores cambió su percepción por completo. La insistencia de Roos y el talento natural de Ford terminaron por inclinar la decisión. Sin cinturón de aspirante, pero con toda la madera del mundo.
Dos meses sin enterarse de que ya era Han Solo
El remate de la historia es el mejor. Cuando el equipo de producción ya había tomado la decisión y Harrison Ford tenía el papel en la bolsa, él no lo sabía. Tardó cerca de dos meses en entender que, durante aquellas jornadas con la escoba y el cinturón de herramientas, había estado siendo evaluado formalmente para uno de los roles principales de la película. Andaba de lo más tranquilo, convencido de que nomás había echado la mano, cuando ya tenía el papel más codiciado de la galaxia asegurado. Como resumió él mismo: "No pensé que me estaban probando. Pensé que les estaba haciendo un favor. Así de afortunado soy".
El resto es historia cósmica. Star Wars se estrenó en 1977 con un presupuesto de 11 millones de dólares y recaudó más de 775 millones en todo el mundo. Han Solo se convirtió en una de las figuras más reconocibles de la cultura popular del siglo XX, y Ford volvió a interpretarlo en cuatro películas más a lo largo de más de cuatro décadas. Una carrera que, de no haber sido por una puerta que instalar, un director de casting con mucha labia y una escoba en el momento exacto, quizás nunca habría despegado así.
Moraleja: nunca subestimen el poder de aparecer en el lugar correcto con las herramientas en la mano. ¿A ver quién de ustedes consigue el papel de su vida mientras hace otra cosa?
