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"Backrooms": la creepypasta viral que se volvió un peliculón y ya la puedes ver en HBO Max

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No es broma: la película de terror que está volviendo locos a todos no salió de ninguna franquicia, ni tiene un monstruo con colmillos llenos de sangre que te saque un brinco barato. La neta, se basa en una creepypasta súper famosa de Internet, de esas historias de miedo que se pasan por foros hasta que se sienten como leyendas urbanas de la era digital. Hablamos de Backrooms, una joyita de Kane Parsons que no solo es rara por su concepto del terror, sino que le da una refrescada al género entendiendo perfecto cómo nos da miedo algo en estos tiempos que corren.

Imagínense: la película no solo es un relato escalofriante de espacios liminales que te ponen los pelos de punta —pasillos infinitos, oficinas vacías, lugares que parecen de otro mundo—, sino que también nos hace pensar en la fragilidad de nuestra realidad. ¿Se te rompe la cabeza? A nosotros también. Y lo mejor es que la puedes ver este mes en HBO Max. Así que si eres de los que ama las teorías conspirativas y piensa que hay dimensiones paralelas, esta es la tuya.

De YouTube a la taquilla: el chisme de Kane Parsons

El origen de Backrooms es pura magia Gen Z. Todo empezó con una creepypasta que nació en 4chan hace más de diez años: la idea de estos espacios traseros o liminales, lugares extraños a los que llegas por accidente y de donde no hay salida. Una pesadilla arquitectónica, ¿saben? Pues un chavo llamado Kane Parsons, con apenas 21 años al arrancar el proyecto, tomó esa idea y la llevó al siguiente nivel. En 2022, siendo adolescente, subió una serie de cortometrajes estilo found footage a YouTube basados en esa leyenda, y el internet enloqueció. Su visión era tan brutal que Hollywood no tardó en tocarle la puerta, y A24 lo fichó, convirtiéndolo en el director más joven en hacer una película para la distribuidora. Su dominio de la animación 3D y su onda con la cultura digital hicieron que la esencia inquietante de la creepypasta se mantuviera intacta, con un toque moderno que conecta perfecto con lo que le da miedo a la generación criada frente a las pantallas.

La película se estrenó en mayo de 2026 y ha sido un hitazo: rompió récords de taquilla y se convirtió en el mayor éxito financiero en la historia de A24, recaudando la friolera de 394.1 millones de dólares a nivel mundial. Ahí nomás para que vean que el terror que viene de las redes está pegando fuerte. La producción corrió a cargo de James Wan, Shawn Levy y Osgood Perkins, nada mal para un debut.

Un laberinto psicológico con tus peores traumas de guía

A diferencia de esos videos cortos de YouTube, Backrooms es una bestia mucho más ambiciosa. El guion de Will Soodik le mete una narrativa estructurada y profunda centrada en los traumas humanos, de ese terror que te deja pensando por días. La historia sigue a Clark, un arquitecto frustrado y dueño de una tienda de muebles que atraviesa una severa crisis personal y financiera tras un doloroso divorcio. Lo interpreta Chiwetel Ejiofor, un actorazo de nivel global, y un día —¡pum!— el personaje descubre un portal dimensional en el sótano de su negocio y desaparece. Su terapeuta, Mary Klein, a quien le da vida la aclamada actriz noruega Renate Reinsve, decide ir a buscarlo y se avienta al vacío, desatando un viaje donde la cordura y la realidad se hacen bolas.

Aquí viene lo bueno: la peli postula que los Backrooms no son solo un montón de oficinas amarillas y luces fluorescentes que parpadean sin fin, sino una entidad maleable que se alimenta de la psique humana. Mientras Clark y Mary recorren ese lugar hostil, la dimensión genera copias imperfectas, distorsiones temporales y manifestaciones físicas de sus broncas internas: arrepentimientos, culpas, traumas de la infancia. El verdadero terror no son solo los monstruos grotescos que acechan, sino los propios demonios interiores. Está cañón, ¿verdad?

Backrooms es el tipo de terror que te golpea donde más duele: en la cabeza. Nos recuerda que el miedo no siempre tiene que venir de un jumpscare ruidoso, sino de la angustia existencial y la incertidumbre de un mundo donde ya no sabemos bien dónde termina la pantalla y dónde empieza la realidad. ¿Será que el siguiente monstruo que nos quite el sueño también lo creamos nosotros mismos en Internet? Mejor no le busquemos.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.