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¡Ojo al tinto! 'Andariega' nos muestra el otro lado del café colombiano que nadie se atrevía a filmar

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Ojo, parceros, que si pensaban que la vida cafetera era solo fincas idílicas, paisajes verdes infinitos y un señor bigotón sonriendo con su mula, ¡se equivocaron de punta a punta! El pasado miércoles, en Manizales, cerca de 25 espectadores se congregaron para la segunda proyección de "Andariega", un documental que nos aterriza en la cruda y hermosa realidad de la recolección de café en Colombia. Y les adelantamos: aquí no hay triángulo amoroso entre fincas ni canciones pegajosas; lo que hay es puro corazón y resiliencia.

La protagonista de esta historia que nos tiene pegados es Chena, una madre soltera que encarna la verdadera diáspora cafetera. Ella recorre el país de finca en finca, trabajando al destajo para sostener a su hijo, demostrándonos que la fuerza de una mamá no tiene límites. El documental, que se proyectó durante la Feria Internacional de Cine de Manizales (Ficma), es un viaje emocional y espiritual que visibiliza la dignidad y los sacrificios de esas mujeres y hombres migrantes que, como Chena, lideran sus hogares desde la distancia y en condiciones que muchos ni imaginamos. Es una cachetada de realidad para la narrativa tradicional del Paisaje Cultural Cafetero, que a veces se queda corta al mostrar el verdadero pulso de su gente.

Detrás de cada grano, una historia de valentía

El director detrás de esta joya cinematográfica es Raúl Soto Rodríguez. "Andariega" nació como su tesis de grado para la Maestría en Cine Documental en la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), y la gestación de la obra le tomó nada más y nada menos que cinco años. Entre restricciones de pandemia y la búsqueda de la historia perfecta, Soto se le midió a un reto titánico. La protagonista, Chena, no apareció de la nada: Raúl la conoció gracias a un trabajo anterior suyo, el cortometraje "El café de la cordillera", que si les da curiosidad, está disponible en YouTube.

Para profundizar en el universo de los "andariegos", Soto adelantó un proceso de casting en el municipio de Betania, Antioquia. Cuando encontró a Chena, supo que ella era la voz que necesitaba el documental: su experiencia de vida se convirtió en el esqueleto narrativo de toda la obra. El rodaje fue una odisea de proporciones épicas. La producción enfrentó complejidades técnicas y logísticas derivadas de la geografía nacional, lo que en la práctica significó meterse por pendientes y peñas de difícil acceso en locaciones que van desde Betania hasta Medellín, Santa Rita, Urrao y Garzón (Huila), siguiendo los pasos de Chena por los cortes de café. Nosotros con dificultad para subir una loma en cicla, y ellos con cámaras y equipos por esos cafetales. Respeto.

Un café que se toma el mundo (¡y con razón!)

Soto también destacó que uno de los mayores desafíos conceptuales fue la ausencia de referentes cinematográficos en el país que abordaran la recolección desde la veracidad. Ya era hora de romper con la figura de Juan Valdez o las telenovelas como "Café con aroma de mujer" y mostrar lo que realmente pasa en el cafetal. La historia de la industria siempre ha estado mediada por la publicidad o la ficción, y "Andariega" llega para poner los pies en la tierra y darle voz a quienes cargan con el peso real del grano.

Aunque empezó como un esfuerzo independiente sin financiación inicial, el largometraje poco a poco fue ganando adeptos y se sumó el respaldo de la Alcaldía de Medellín, los ministerios de Cultura y MinTIC, la Comisión Fílmica de Medellín y el Fondo de Desarrollo Cinematográfico (Proimágenes). Una red de apoyo que habla bien del impacto que generó la propuesta desde sus primeras etapas. Y no es para menos, porque la película ya se paseó por la competencia oficial de cine colombiano en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) y fue seleccionada en el mismísimo Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA), considerado el certamen más relevante del género a nivel mundial. Esa plataforma le abrió las puertas a su proyección e itinerancia internacional. Un orgullo colombiano, sin duda.

Así que la próxima vez que se tomen un tinto, piénsenlo bien: ¿cuál historia les viene a la cabeza? ¿La de la postal o la de Chena, la verdadera andariegra que nos recuerda lo que cuesta ese café que tanto nos gusta?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.