Wanda Nara se lanza al cine: así fue el entrenamiento intensivo para su debut como actriz

Wanda Nara sumó una nueva faceta a su currículum y ahora es actriz de cine. El 22 de octubre estrena ¿Querés ser mi hijo?, una comedia que mezcla amor, mentiras e infidelidades. En esta historia, Nara interpreta a Lucía, una mujer de 42 años que, tras descubrir que su pareja la engaña, vuelve a su departamento de soltera y convence a su vecino de 23 años, Javier —interpretado por Agustín Bernasconi—, para que finja ser su hijo y así conseguir el trabajo de sus sueños. La película, dirigida por Hernán Guerschuny, cuenta también con Agustín Bernasconi, Jean Pierre Noher y Charo López en el elenco.
Para llegar a la pantalla grande, Wanda tuvo que pasar por un proceso de transformación bastante fuerte. Todo empezó después de que se cayera una propuesta para debutar en una producción española con un papel menor. Al día siguiente, Pablo Ini, director de casting y coach actoral, la llamó para ofrecerle este proyecto que ya buscaba llevarla al cine desde hacía tres años. Aunque al principio Nara sentía que era imposible memorizar todo el guion, se terminó enganchando con el personaje y con el mensaje de la película, que es un remake de una versión mexicana de 2023.
El entrenamiento para convertir a la conductora en actriz fue una carrera contra el reloj. Como no tenían tiempo, Pablo Ini aplicó caminos no tradicionales para transformarla en actriz de cine en solo dos semanas. El objetivo era lograr que se diferenciara de la imagen pública de Wanda y que apareciera una versión actoral que ni ella misma conocía. Para lograrlo, el coach fue muy estricto y le asignó una rutina de tareas diarias que incluyó ver películas, realizar ejercicios de respiración y relajación, trabajar la entonación, leer en neutro, despegarse de los tonos agudos y aprender a manejar los silencios.
Este entrenamiento fue tan intenso que Wanda sintió el impacto en otros trabajos. Según contó, le rechazaron cuatro publicidades durante ese período porque su voz había cambiado y los textos se modificaban. Los ensayos fueron empezando en su casa de Núñez, donde practicaba de 22 a 2 de la mañana, justo después de grabar su serie Triángulo amoroso. Primero ensayó sola y luego se sumó Agustín Bernasconi para trabajar la química entre los personajes.
El rodaje se trasladó a Montevideo, donde el equipo trabajó durante tres semanas. Durante las jornadas de grabación, se pudo ver una dinámica casi familiar donde todos alentaron a Wanda, quien definió su incursión actoral como la de una esponja porque todo era una novedad para ella. En el set, Nara mantuvo su estilo personal, apareciendo con su bata blanca de Hello Kitty y asistida por su peluquero, maquillador y su asistente Natt Córdoba, quien incluso tuvo que salvarla de un susto cuando la actriz tiró su celular desde un entrepiso.
En las escenas grabadas en una casa de campo en Uruguay, Wanda tuvo que demostrar sus conocimientos de fútbol y mostrar el lado más vulnerable de su personaje respecto a su infancia. El proceso de grabación incluyó correcciones constantes del coach actoral, quien le recordaba que debía actuar como un amigo más en una partida de truco. A pesar de estar resfriada durante el rodaje, Nara se mostró muy comprometida, revisando cada toma en el monitor y evolucionando en su interpretación a medida que pasaban los minutos, logrando que la dirección aprobara su desempeño.
Sinceramente, que Wanda se meta en este desafío de aprender a actuar en dos semanas es muy ella. ¿Se imaginan lo que deben haber sido esos ensayos hasta las 2 de la mañana después de grabar otra cosa? Estamos ansiosos por ver si esa "otra Wanda" convence en el cine.
