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Tensión total en el panel: Amalia Díaz Guiñazú y Pampa Mónaco se enfrentaron al aire

Amalia Díaz Guiñazú y Pampa Mónaco se enfrentaron al aire en La Mañana con Moria, por El Trece. La discusión derivó en una pelea con acusaciones cruzadas, reproches por viejas rencillas del laburo y la amenaza de una demanda judicial. Para la periodista, esto es solo un capítulo más de una historia que se repite, ya que suele tener encontronazos en cada programa donde participa, incluyendo varios cruces previos con sus propios compañeros en el piso de La One.

Amalia Díaz Guiñazú es una periodista que suele estar en el centro de la tormenta y que fue sumada al panel por decisión de Moria Casán, quien la había visto previamente en la TV Pública.

El detonante y la ironía de Moria

Todo el lío empezó con una reflexión sobre la gente que hace las cosas bien y, según el análisis del momento, termina perjudicada. Moria Casán señaló que la persona legal, la que siempre hace todo bien, es la que termina siendo la jodida. Pampa Mónaco sumó que esa persona es la que se quedó afuera.

Ahí Amalia aprovechó para saltar y defender su trayectoria, disparando que hay una justicia para los pobres y otra para los ricos, y recordó que estudió Derecho durante muchos años. Pero el clima cambió cuando Moria, con su ironía característica, repitió en voz alta que Pampa decía que eso no parecía ser así.

Lejos de dejar pasar el comentario, Díaz Guiñazú decidió confrontar de frente. Le respondió que no le gusta subestimar a la gente porque del otro lado del televisor también hay jueces y abogados mirando. Además, dejó en claro que, en cualquier proceso judicial, la última palabra siempre la tiene el juez. Moria, entre risas, aprovechó para bautizarla ante todo el panel como el terror de los abogados.

De las cuentas pendientes al corporativismo

La cosa se puso peor cuando Pampa Mónaco decidió sacar a la luz una declaración que Amalia había hecho en otro programa. El periodista le reclamó que, en una charla con Monti, ella había dicho que lo había sufrido durante su paso por Canal Crónica. La periodista no negó el hecho y confirmó que sí lo sufrió, aunque intentó poner un límite diciendo que no iba a hacer la discusión algo personal.

Mónaco no se quedó callado y le retrucó que ya lo había hecho personal, no solo con él, sino también con otros colegas como Capuya, Gustavo, Nazarena y Seba. Con ello dio a entender que el patrón de conflictos se extendía a varios colegas.

Ante esto, Díaz Guiñazú planteó que le da tristeza el corporativismo. Según su relato, un grupo de colegas salió a decir barbaridades sobre ella en otro canal donde fue invitada a dar su versión, y nadie se hizo cargo de esos dichos. Denunció que le imputaron haberle hecho la vida imposible a una conductora durante un año, algo que calificó como falso y sin ningún sustento. También afirmó que la trataron de haber insultado a alguien cuando, en realidad, fue ella la insultada y nadie dijo nada.

Honor, demandas y códigos periodísticos

Cuando Moria Casán la interrumpió para preguntarle exactamente quiénes habían dicho esas barbaridades, la periodista prefirió no identificar a personas concretas. Sin embargo, lanzó una advertencia legal: aseguró que puede hacer una demanda por difamación, injurias y por afectar su buen nombre y su honor. Lo único que la frena ahora, aclaró, es que tiene un contrato laboral vigente que le impide avanzar con esa acción legal por el momento.

Para cerrar el cruce, Amalia marcó lo que considera la frontera ética del periodismo. Sostuvo que los periodistas saben que existen códigos y que hay cosas con las que no se puede jugar, especialmente con la credibilidad. Finalmente, defendió a capa y espada sus fuentes, asegurando que nadie tiene derecho a cuestionarlas, ya que ella tampoco cuestiona las fuentes ajenas.

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