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Eiza González se rifa en el nuevo desmadre de Guy Ritchie (¡con sombrerito mexicano incluido!)

via Instagram @eizagonzalez

Prepárense para la dosis de adrenalina que solo Guy Ritchie sabe entregar, porque En la zona gris ya está dando de qué hablar, y no solo por su elenco de superestrellas.

La premisa es tan directa como un codazo en la quijada: un equipo de mercenarios —ex agentes, ex soldados, gente que claramente no encontró trabajo en recursos humanos— se dedica a recuperar deudas millonarias de empresarios corruptos que se niegan a pagar. No son exactamente los héroes del año, pero tampoco son los villanos. Están, ya lo dice el título, en la zona gris. ¿La misión más reciente? Recuperar un botín de mil millones de dólares que tiene en sus manos un cruel empresario. Una operación que roza lo imposible y en la que, como suele pasar en estas cosas, se van a jugar la vida.

El verdadero gancho para nosotros, los mexicanos, es que este equipo de élite está comandado por una mujer: nuestra propia Eiza González, quien pone el ritmo en este caos de persecuciones y balaceras. No es la primera vez que la vemos con Ritchie; de hecho, ya llevan tres películas seguidas juntos, lo que dice bastante de la confianza que el director ha depositado en ella. Para una actriz mexicana, ese nivel de continuidad con un cineasta de su calibre no es poca cosa, y aquí González tiene sobre sus hombros el peso de liderar un elenco de nombres muy pesados.

Y vaya elenco: Henry Cavill, Jake Gyllenhaal y Rosamund Pike, nada menos. Para cerrar con broche de oro ibérico, también aparece el español Carlos Bardem, a quien el papel de malote le va como anillo al dedo. Con semejante constelación sobre la pantalla, el entretenimiento parece casi garantizado antes de que empiece la primera escena.

Ritchie, admirador declarado de Quentin Tarantino, lleva años cultivando un estilo muy particular: acción trepidante, persecuciones sin respiro y diálogos tan malhablados como los del director americano. En En la zona gris no abandona ninguna de esas señas de identidad. El problema —si es que se le puede llamar problema a algo que claramente no pretende ser Bergman— es que el ritmo es tan vertiginoso que apenas queda espacio para conocer a estos personajes más allá de unas pequeñas pinceladas: lo leales que son a su líder, básicamente. La empatía llega tarde o no llega, y la trama resulta entretenida pero olvidable. Dicho eso, la acción trepidante y la multitud de persecuciones son lo más destacado del film, y para quienes buscan exactamente eso, la película cumple con creces.

Ahora bien, la anécdota geográfica se lleva el premio a lo más memorable. En la zona gris se rodó en Tenerife, con elementos muy identificables del contexto español —incluidos los característicos coches de policía azules—, pero en algún momento de la película uno de los personajes aparece con un sombrero mexicano cantando La cucaracha. Así, sin anestesia. Ritchie filmó en territorio español una historia que parece de país hispano sin distinguir demasiado cuál, y el resultado es esa clase de confusión cultural que hace reír más que indignar. Parece que el director tenía un crush con México y lo coló donde pudo, aunque la locación dijera otra cosa.

Al final del día, En la zona gris es exactamente lo que promete: velocidad, persecuciones y Eiza González brillando con un elenco de lujo. Es para desconectar el cerebro, disfrutar el caos y no pedirle demasiado a la pantalla. No será la película más profunda de la historia, pero hay un momento y un lugar para todo, y a veces ese lugar es una butaca oscura donde explotan cosas y nuestra gente luce bien. Recomendada para los que disfrutan la velocidad y las persecuciones. Los que busquen algo que les cambie la vida: hay otras opciones.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.