¡Rock con R de rebeldía y de nosotras! Murock le hace un homenaje a las mujeres que sacudieron Medellín

Parceros, ¿quién dijo que el rock era solo cosa de hombres? Porque si alguien lo pensaba, Murock llega para demostrar que esa idea está más vieja que cassette sin rebobinar. El Museo Rock Medellín, ese parche bacano que siempre nos trae joyitas de la historia musical paisa, acaba de lanzar su cuarta exposición y, ¡pila!, esta es la más ambiciosa hasta ahora. Se llama Las mujeres y el rock, 100 años de rebeldía, y no podemos con la emoción.
Para los que no están tan conectados con la movida, Medellín siempre ha sido un epicentro roquero, una ciudad donde las guitarras han sonado con fuerza y la rebeldía se ha cantado a grito herido. Desde los primeros acordes que retumbaron en los barrios hasta las salas de ensayo donde se gestaron himnos, la capital antioqueña ha sido cuna de una escena vibrante y diversa. Pero, seamos honestos, la historia muchas veces la han contado los mismos de siempre, dejando en la sombra a un montón de figuras clave. Por eso, que Murock se ponga las pilas y le dedique una expo entera a las mujeres es, simplemente, necesario. ¡Era hora de darle su lugar a las rockeras que la dieron toda!
Un universo femenino que vibró y vibra
La exhibición parte de una idea potente: el rock es un universo. Y como todo universo que se respete, está hecho de muchas partes que se sostienen entre sí. La muestra no se queda solo en la superficie ni se enfoca únicamente en las grandes estrellas que todos conocemos; amplía el lente para mostrarnos la red de mujeres que, desde mil frentes, han construido este género. Aquí no solo hay vocalistas y guitarristas; también están las escritoras que documentaron la escena, las periodistas que les dieron voz a los nuevos sonidos, las de la radio y la televisión que pusieron la música a sonar, las creadoras de fanzines que eran el panfleto de la contracultura, y las productoras culturales que movieron los hilos detrás de cada concierto. Es decir, toda esa berraquera femenina que, a veces, se nos olvida nombrar cuando hablamos de rock.
Porque seamos claros: el rock no es solo lo que vemos en el escenario. Es toda la infraestructura que permite que esas luces se enciendan, que esos amplificadores suenen y que esas historias lleguen a nuestros oídos. Y en Medellín, muchas mujeres han sido arquitectas de ese andamiaje, armando comunidad, gestando ideas y manteniendo la llama viva. La huella femenina está ahí, invisible para algunos, pero potente para los que saben buscar. Eso es exactamente lo que esta exposición viene a hacer visible: reconocer que construir la memoria de una escena musical no es solo cosa de quien sube al escenario, sino de quien escribe, transmite, organiza y sostiene todo lo que ocurre alrededor.
Medellín le da las gracias a sus pioneras
Obviamente, la exposición le pone el ojo a nuestra propia ciudad, reconociendo a las guerreras que han dejado su marca en la escena local. Nombres como Claudia Gómez, María Victoria Castro y Piedad Castro, todas de la icónica banda Fértil Miseria, aparecen como ejemplos de esa rebeldía sonora que marcó una época. Pero la lista es larga y diversa, incluyendo a Patricia Arenas, Hilda Cardona, Vicky Trujillo, Nathalia Hencker, Mónica Moreno, Tata González, Ana Lía Suárez, Silvia O, Sara Melguizo y Lilith. Cada una con su rol, cada una con su aporte, tejiendo esa memoria roquera que hoy podemos celebrar.
Ver estos nombres reunidos en una sola exhibición es como abrir un baúl de tesoros y encontrarse con la historia viva de nuestra música. Lo que propone Murock es un recorrido por décadas de participación femenina en el rock: desde quienes crearon hasta quienes transformaron y quienes mantuvieron vivo este universo musical cuando nadie más le prestaba atención. Es un recordatorio de que, incluso en los géneros que muchos tildan de hostiles para las mujeres, siempre hubo alguien agarrando un micrófono, una máquina de escribir o una consola de radio para decir: aquí estoy yo, y esto también es mío.
Este es el guiño de Murock a todas esas voces que se negaron a ser silenciadas, a las que construyeron escena desde lugares que rara vez aparecen en los libros de historia del rock. Que sea la cuarta exposición del museo y, al mismo tiempo, la más ambiciosa, dice mucho de hacia dónde va Murock: cada vez más profundo, cada vez más honesto con la complejidad de lo que ha sido la historia musical de esta ciudad.
Entonces, si son de los que aman el rock, la historia y, sobre todo, celebrar el talento femenino que tanto nos ha aportado, ya saben cuál es el próximo plan. Vayan a Murock, sumérjanse en Las mujeres y el rock, 100 años de rebeldía, y salgan con ganas de contarle a todo el mundo lo que aprendieron. ¿Quién se apunta a este parche para reconocer a las duras del rock paisa?
