Wanda Nara y Agustín Bernasconi: los secretos detrás de su primera película

Wanda Nara se lanza al mundo del cine con ¿Querés ser mi hijo?, una comedia romántica dirigida por Hernán Guerschuny que llega a los cines argentinos el 22 de octubre. La conductora, que ya tiene camino recorrido en la música, la conducción y los negocios, confiesa que encaró la actuación como un juego, aunque se involucró de a poco: cuando le mandaron el libro le encantó la historia, sintió que se le podían dar muchos matices argentinos y lo tomó con la seriedad que amerita.
Para Agustín Bernasconi, este proyecto es su primera experiencia en la pantalla grande. El cantante pasó los últimos ocho años concentrado en su música, primero con la banda MYA y después como solista, y dice que le entusiasmó hacer algo distinto y salir de su zona de confort. Bernasconi contó que en los castings le habían dicho que la protagonista era una megaestrella argentina, pero no se imaginaba quién podía ser; al saberlo sintió curiosidad, porque nunca la había visto actuar.
La trama de la película propone una situación bastante particular: Wanda Nara interpreta a Lucía, una mujer recién separada que necesita entrar a una empresa donde valoran más a las candidatas que tienen hijos para el puesto de CEO. Para lograrlo, convence a su vecino, interpretado por Bernasconi, que es casi veinte años menor que ella, para que se haga pasar por su hijo.
Wanda Nara se preparó con su coach, Pablo Ini, y trabajó la voz. Según contó, cuando empezó a entrenar la voz la descartaban de castings publicitarios; le decían: "No sos vos". Aprendió que en el cine los silencios y las miradas tienen un peso fundamental y potencian todo lo que sucede en pantalla.
También hubo un momento de confusión en las redes sociales sobre su imagen física. Wanda aclaró que lo que contó sobre haber aumentado 10 kilos para el papel fue en realidad un chiste. Todo surgió porque su coach, Pablo Ini, le decía durante los ensayos que era como la Bridget Jones argentina, algo que a ella le divertía porque le permitía alejarse un poco de la imagen que el público ve todas las noches en la televisión.
Sobre la química entre los protagonistas, el beso fue el punto más crítico. Fue la primera escena que grabaron juntos, aunque en la historia representa el final de la película. Wanda admitió que estaba nerviosísima y que volvió loco a mensajes a Agustín antes de filmar, preocupada por cómo iba a pasar de cero a cien para actuar como alguien enamorada. Por su parte, Bernasconi no sabía si ella hablaba en serio con sus nervios y trató de calmarla diciéndole que ni se iba a dar cuenta en el momento debido a que era parte de una escena muy larga.
La relación laboral entre ambos se basó en el compañerismo. Durante un mes convivieron en Uruguay, donde compartieron desayunos en el hotel, cenas y ensayos diarios. Según relató Wanda, cuando volvieron a Buenos Aires empezaron a extrañarse.
