Emoción en Tucumán: Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado hicieron vibrar el Hipódromo

El Hipódromo de Tucumán fue el escenario de una noche histórica el sábado. Cerca de las 21.30, miles de personas estallaron en saltos y gritos cuando sonaron los primeros acordes de “Mariposa Pontiac”, marcando el inicio de un show que hizo vibrar al público. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se adueñaron del campo en un evento que, según estimaciones, reunió a una multitud de entre 40.000 y 50.000 personas.
Un despliegue musical y visual
Sobre el escenario, la banda se repartió el protagonismo con Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en las guitarras y las voces, mientras que Pablo Sbaraglia sumó teclados, guitarra y voz. El sonido se completó con los coros de Deborah Dixon y Luciana Palacios, el bajo de Fernando Nalé, la batería de Ramiro López Naguil y los vientos de Sergio Colombo y Miguel Ángel Tallarita.
Lo más impactante fue la presencia digital del Indio Solari. En las pantallas aparecieron imágenes y hologramas del cantante que acompañaron temas como “Un ángel para tu soledad” y “Encuentro con un ángel amateur”, provocando que muchos seguidores se emocionaran hasta las lágrimas mientras agitaban sus banderas.
El setlist fue un viaje por los hits: sonaron “Nadie es perfecto”, “El pibe de los astilleros”, “Gualicho” y “Todo un palo”. En medio de la intensidad, hubo un momento de tensión cuando Sbaraglia divisó a alguien con una bengala encendida y le pidió que la apagara.
El ritual y la previa
La fiesta empezó mucho antes de que la banda subiera al escenario. Las puertas del Hipódromo abrieron a las 17 con una banda sonora que incluyó temas de Fito Páez, Los Piojos, Intoxicados y Flema. El predio se llenó de grupos de amigos y seguidores que viajaron desde distintas provincias; algunos llegaron en colectivos que quedaron esperando afuera para el regreso.
Entre la gente se notaban diferentes generaciones. Joaquín Olivos, de 25 años, vivió su primera experiencia con la banda viajando desde Salta con sus amigos. Por otro lado, Matías Fernández, de 30 años, recordó que descubrió la música del Indio a los 17 mientras trabajaba en una radio, quien contó que le hubiera gustado pagar una entrada de cinco pesos para ver al Indio, Los Piojos y Bersuit en una misma noche. También estaba Constanza Tío Vallejo, de 47 años, quien sigue a Los Redondos desde la secundaria y destacó que encontrarse con gente que coincide en todo es algo que va más allá de lo normal.
Solidaridad y seguridad
El evento no fue solo música. Entre los puestos de merchandising y comida, Hugo Heredia y Rasuk Producciones organizaron una colecta de alimentos no perecederos. Lo recaudado fue destinado a cocinas comunitarias de la periferia del Gran San Miguel de Tucumán que asisten a familias y niñeces; la iniciativa también impulsa huertas y proyectos educativos y ambientales. Como referencia, en el show anterior de Dillom se habían recolectado más de 500 kilos.
En cuanto a la organización, el operativo de seguridad arrancó a la medianoche del sábado. El comisario general Eduardo Luna, jefe de la Unidad Regional Capital, informó que participaron más de 600 efectivos. El personal acompañó al público hasta los transportes y realizó tareas preventivas, concluyendo que todo terminó en orden y destacando la limpieza del predio.
El cierre épico
Ante los rumores de una despedida definitiva, Pablo Sbaraglia lanzó un mensaje esperanzador: “Esto nos hace bien, a ustedes y a nosotros, así que sigamos encontrándonos”. Gaspar Benegas también pidió al público que demostraran ser respetables y buenos antes de anunciar el final.
El broche de oro fue “Ji ji ji”, la canción que creó la leyenda del pogo más grande del mundo. Mientras el cielo se iluminaba con fuegos artificiales a ambos lados del escenario, la multitud saltó al ritmo de los últimos acordes entre abrazos y banderas. Fue la postal perfecta de Tucumán saltando bajo los fuegos de octubre.
¿Quién más quedó con ganas de saltar en ese pogo?
