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Iñárritu se lanza con Digger: Tom Cruise se pone gordo y canoso para una sátira del capitalismo

Alejandro G. Iñárritu ha vuelto a la pantalla con Digger, una sátira ambiciosa y desatada que pone la mira en el capitalismo salvaje y la tragedia ecológica. Las referencias principales parecen ser Dr. Insólito, la sátira de Stanley Kubrick, y la mirada misantrópica y cínica de los hermanos Coen, con No miren arriba como la comparación más reciente.

El peso de la película recae en un irreconocible Tom Cruise, quien interpreta a Digger Rockwell. Para el papel, el actor aparece gordo, con el cabello raleado y canoso, y una capa de maquillaje que lo transforma por completo. Su personaje es un empresario texano que amasa millones extrayendo petróleo de forma intensiva en Groenlandia. Lo más delirante es que Rockwell parece preocuparse más por los problemas de su gato blanco que por el desastre ambiental que provoca, como el aumento de las temperaturas, la subida del nivel del mar y el desprendimiento de glaciares.

Un despliegue de estrellas y presupuesto

Iñárritu tiene un imán para atraer a las figuras más grandes de Hollywood. En Digger logró sumar a Tom Cruise, pero el reparto también incluye a Riz Ahmed, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg, Jesse Plemons y John Goodman, quien interpreta al presidente Compson. Este último personaje sirve para subrayar una crítica actual: el poder de los magnates de la economía y la tecnología que parecen dominar los destinos del mundo mucho más que los políticos.

El proyecto también fue un reto financiero. Warner desembolsó inicialmente 125 millones de dólares, pero debido a complicaciones y demoras durante el rodaje, el costo final se elevó hasta los 180 millones de dólares. El director ha logrado seducir a diversos estudios, desde Netflix para Bardo hasta Warner.

Entre la provocación y el artificio

Aunque la película es considerada superior a Bardo, la crítica señala que Digger no es del todo convincente. Se siente como una obra convencida de su propia importancia, donde la ferocidad y la provocación superan a la sutileza. El problema principal radica en que el artificio y las costuras del guion son demasiado evidentes. Las dos vueltas de tuerca finales se perciben más como trucos para generar impacto que como consecuencias lógicas de la trama.

Además, intérpretes notables como Riz Ahmed, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons están muy desaprovechados, y en una sátira conviven estereotipos y trazo grueso. El resultado es una cinta que se siente errática y, por momentos, poco divertida, reflejando la tendencia de Iñárritu de ser un director caprichoso y arbitrario en sus decisiones creativas.

El sello de un director anomalía

A pesar de los fallos, hay que reconocer que el cine de Alejandro G. Iñárritu sigue siendo una anomalía en el Hollywood actual, que suele ser previsible y pasteurizado. Al igual que directores como Christopher Nolan o Paul Thomas Anderson, el mexicano ha logrado que las estrellas más grandes y los estudios más poderosos se rindan a su mando.

Iñárritu ya ha dejado huella con éxitos como Amores perros, Birdman y Revenant: El renacido, ganando dos premios Oscar en años consecutivos. Con Digger, intenta nuevamente provocar al espectador con una visión distópica, y el crítico cierra con el deseo de que Tom Cruise no haya cavado su propia tumba con Digger.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.