Cuando Cuna de lobos dejó a México sin gente en las calles

Imagínense que hace tiempo las telenovelas no eran solo historias de amor, sino verdaderos eventos nacionales que dejaban las calles de la Ciudad de México vacías. Así pasó con Cuna de lobos, un drama policíaco y de suspenso que inició el 13 de octubre de 1986 por El Canal de las Estrellas y mantuvo a todo el país en tensión hasta el 5 de junio de 1987.
El impacto fue tan surrealista que incluso Jacobo Zabludovsky, quien en ese entonces era el titular del noticiero estelar de Televisa, confesó que por fin podría dormir tranquilo una vez que la historia llegara a su desenlace. El presentador inició su noticiero 24 horas informando que esa noche él y el público ya podían dormir tranquilos, pues finalmente se supo la verdad de una historia que saltó de la ficción a las primeras planas de los periódicos.
El imperio del terror de Catalina Creel
La serie rompió todos los esquemas del melodrama tradicional porque no se centraba en el romance, sino que puso el foco en el suspenso psicológico y, sobre todo, en su villana. María Rubio creó un personaje legendario con Catalina Creel, una mujer fría y despiadada que se volvió el centro de la historia y que era reconocible por el parche que llevaba en el ojo.
Todo el caos empezó con la muerte del patriarca Carlos Larios. El testamento dejaba claro que la herencia farmacéutica sería para el descendiente que tuviera un hijo varón. Para asegurarse de que su hijo Alejandro conservara el poder, Catalina Creel no tuvo escrúpulos y recurrió a mentiras, crímenes y asesinatos para lograr su objetivo.
Un éxito que paralizó al país
La producción contó con un elenco fuerte donde destacaron Diana Bracho como Leonora y Gonzalo Vega como José Carlos. También participaron Alejandro Camacho, Rebecca Jones, Lilia Aragón, Rosa María Bianchi y Carmen Montejo en una época donde las telenovelas vivían su mejor momento, hace 40 años.
La historia se extendió a lo largo de 170 capítulos de media hora cada uno, tiempo en el cual se cometieron ocho asesinatos. La obsesión colectiva llegó a su punto máximo en el episodio final, el cual alcanzó un impresionante 73% de rating. Fue tal el fenómeno que las calles de la Ciudad de México quedaron prácticamente vacías durante su transmisión.
En el noticiero de Zabludovsky se analizó cómo la historia había paralizado a México durante casi nueve meses y se planteó la inquietante posibilidad de que la maldad de Catalina Creel hubiera sido heredada por uno de sus nietos.
Para cerrar con broche de oro, Zabludovsky invitó a los fans a sintonizar un especial que se transmitiría el domingo siguiente a la una en el canal 2, anunciando que habría más de Cuna de lobos.
¿Se imaginan hoy en día que todo México apague el celular y se quede en casa por un final de serie? Imposible.
