Lex Borrero cambia los beats por los motores y el lujo en Miami

Lex Borrero decidió hacer una pausa en la industria musical después de 24 años de trayectoria. El creativo confesó que se sentía cansado y que ya no encontraba la inspiración necesaria para seguir en ese camino. Aunque reconoce que la música es un gran negocio, comparó la dinámica de este sector con la lotería, asegurando que en el mundo del entretenimiento ya logró cumplir todos sus sueños.
Lex Borrero es un productor colombiano y el fundador de la plataforma de entretenimiento latino Neon16. En su paso por la música, llegó a trabajar con figuras como J Balvin, Bad Bunny y Kali Uchis, e incluso llegó a montar una empresa junto a Tommy Mottola.
El puente entre los motores y la relojería
Tras alejarse de los estudios, Borrero enfocó su energía en dos de sus pasiones: los autos y la relojería de lujo. Notó que, aunque ambos mundos pertenecen al mismo segmento de mercado, rara vez se conectaban. Para solucionar esto, creó Time to Drive, una experiencia de lujo diseñada para operar como si fuera una gira musical. En esta propuesta, un grupo de coleccionistas, artistas y empresarios recorren puntos de Europa en vehículos de alta gama mientras visitan diversas compañías relojeras.
Durante estas experiencias, Borrero observó que los coleccionistas gastaron más de un millón de dólares en productos de marcas nuevas. Sin embargo, lo más importante para él fue la creación de una comunidad. El productor entendió que, si bien el perfil de alguien que colecciona carros es similar al de quien colecciona relojes, ambos grupos se hablan diferente y no había el puente que uniera a ambos.
Un festival que rompe los esquemas en Miami
Esa idea evolucionó hasta convertirse en el Time to Drive Car & Watch Festival, el cual se llevará a cabo del 7 al 8 de noviembre de 2026 en Miami. Este evento busca romper con los formatos tradicionales de la industria, como los Salones de Alta Relojería o Watches and Wonders. El encuentro contará con la participación de firmas de autos y marcas de relojes como Zenith, Chopard, Grand Seiko, Circa Watches, NBNF y relojeras independientes.
Borrero se mostró sorprendido por el respaldo recibido, especialmente porque no proviene de la industria relojera tradicional. Mencionó que no es común que compañías suizas se arriesguen a participar en un festival en su primer año, y mucho menos impulsado por alguien ajeno al sector. Además, señaló que para la industria ha sido un choque descubrir que quien está reformulando este panorama es un colombiano y no un suizo o un europeo.
Piezas únicas y el futuro del lujo
El festival no será solo una exhibición, sino un punto de encuentro con actividades gastronómicas y culturales donde también se podrán adquirir piezas. Borrero anticipó que habrá opciones para todos los presupuestos, desde relojes de 150 dólares hasta piezas de un millón de dólares, incluyendo modelos Patek Phillipe y Royal Oaks vintage.
En cuanto a los autos, el evento contará con piezas únicas y vehículos que normalmente solo se ven en pósters. Un punto fuerte serán las relojeras independientes, a las que Borrero considera el futuro de la relojería debido a su capacidad de experimentar. Según el colombiano, estas marcas permiten que quienes no conocen el mercado se acerquen a él, mientras que los coleccionistas expertos pueden descubrir propuestas nuevas más allá de lo convencional, como ocurre con Rolex.
Ambiciones más allá del festival
Aunque reconoce el potencial de que el evento despegue en Miami, una capital conocida por el lujo inmobiliario y por una de las mayores ferias de arte, Art Basel, Borrero prefiere no anticiparse al éxito financiero. Explicó que, como cualquier emprendimiento, la meta es ganar un dólar adicional a la inversión, y que se sentiría feliz si logra alcanzar ese punto, a pesar de que en el evento se mueve mucho dinero.
Pero el plan no termina en el festival. Borrero ya está proyectando su siguiente movimiento en el mundo del lujo: la creación de una serie de Club Houses. Estos espacios funcionarían como cafés durante el día, integrando propuestas culturales y gastronómicas, para luego transformarse en clubes de élite durante la noche.
