El Yurupary de Oro 2026 se tomó el Guaviare: Los Tucanes de Tijuana, vallenato y pura cultura

San José del Guaviare está viviendo la trigésimo segunda edición del Festival Internacional Yurupary de Oro. Desde el 9 y hasta el 12 de octubre, el departamento se convierte en el punto de encuentro para el joropo, la danza, la música, las artesanías y los saberes indígenas, con una programación diseñada para atraer a visitantes de todas las regiones del país.
Este evento no es cualquier fiesta; es una vitrina de la historia del Guaviare. Desde que arrancó en 1995, el festival ha buscado reflejar ese choque cultural tan potente que ocurre en el territorio, donde las tradiciones llaneras de quienes llegaron de otras zonas conviven con los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas nativos. De hecho, el nombre del festival viene de Yurupary, que es una figura mítica de la tradición amazónica basada en una leyenda antigua.
Mucho más que conciertos: el corazón de la tradición
Si creen que esto es solo ir a ver artistas, están muy equivocados. El alma del Yurupary de Oro son sus competencias, que reúnen a intérpretes y bailarines apasionados por la música llanera. Las categorías están bien organizadas: hay pareja de baile tradicional, pareja de baile espectáculo, contrapunteo, voz recia femenina y masculina, canción inédita y conjunto instrumental.
El calendario de estas competencias empezó el viernes 9 de octubre, y este sábado 10 se llevan a cabo las finales y las premiaciones. Pero hay un detalle bacano: el festival también tiene un espacio llamado Nuevas Voces del Guaviare. Es la oportunidad perfecta para que los artistas que apenas están empezando su camino puedan mostrar su talento y ganar reconocimiento, abriéndole la puerta a las nuevas generaciones de músicos del departamento.
Tres noches de rumba nacional e internacional
En cuanto a la música, el festival armó un combo variado con llanero, vallenato, merengue y regional mexicana. El viernes 9 de octubre se presentaron Elder Dayán Díaz y los Hermanos Ariza. Para este sábado 10, el escenario recibe a Aries Vigoth, Kevin Vigoth, Bonny Cepeda y Jhon Onofre.
El cierre musical llega el domingo 11 de octubre con una alineación pesada: Alan Ramírez, Julián Carrillo, Martín Elías Jr. y los invitados internacionales, Los Tucanes de Tijuana. La presencia de la agrupación mexicana es el toque distinto de este año, llevando los sonidos de la regional mexicana directamente al público del Guaviare. En el lado del vallenato, Elder Dayán Díaz y Martín Elías Jr. son los encargados de poner el ritmo, mientras que Bonny Cepeda pone el sabor con el merengue.
La fiesta se sale del escenario
La celebración no se queda solo en las tarimas. El viernes hubo cabalgata y este sábado 10 el plan incluye una Pony Cabalgata para los niños, coleo y las finales del concurso. El domingo 11, la fiesta se toma las calles con el Yurupódromo y el Carrizódromo, donde las danzas serán las protagonistas.
Para quienes buscan algo más profundo, en el resguardo indígena Panuré se realiza el Encuentro Autónomo Indígena de Saberes Ancestrales. Este es un espacio fundamental para reconocer la oralidad, los rituales, la memoria y los conocimientos que siguen vivos en los pueblos originarios de la Amazonía. Además, vuelve la Feria Departamental de Artesanía Indígena Urutú, que funciona como vitrina para las comunidades que trabajan con gastronomía, productos del territorio y fibras naturales.
Un origen entre el llano y la selva
Para entender este festival, hay que mirar atrás. El Yurupary de Oro nació poco después de que el Guaviare se convirtiera en departamento en 1991. Antes de esto, existió una celebración de raíz llanera llamada Embrujo Verde que tuvo dos ediciones, La necesidad de crear una expresión cultural que representara tanto a los colonos como a los indígenas dio vida a este festival.
Así se creó una celebración con sello propio, donde el cuatro, el arpa y las maracas conviven con las tradiciones indígenas. Después de 32 ediciones, el festival sigue cumpliendo su propósito: buscar una identidad en ese lugar donde el llano se termina y comienza la selva, haciendo que el Guaviare cante quién es entre el zapateo y la memoria indígena.
¿Quién más quiere armar maleta para el Guaviare el próximo año?
