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Brad Pitt se queda corto frente a un perro de tres patas en 'El corazón de la bestia'

via Instagram @bradpittofficiallll

Hablemos claro: contratar a Brad Pitt es la fija para asegurar que la gente vaya al cine. El hombre tiene ese imán que hace que cualquier historia, por más solitaria que sea, se sienta como un evento. Pero en 'El corazón de la bestia', el director David Ayer hizo algo impensable. Puso a Pitt frente a un perro ovejero alemán llamado Odin (interpretado por el perro Uber) y, sorprendentemente, el can se llevó toda la atención. No es solo que el perro sea tierno, es que es un veterano de guerra al que le falta una pierna, y esa carga emocional termina pesando mucho más que cualquier gesto del actor.

Si alguien tiene que llevarse un premio en esta cinta, es definitivamente Uber. El perro es quien abre y cierra la película, convirtiéndose en la verdadera estrella de la pantalla. De hecho, da la sensación de que Brad Pitt es simplemente el acompañante humano, un soporte para que este Rin Tin Tin moderno y militar brille. Al final, nos importa más qué le pase al perro que al tatuado sargento que interpreta el actor, aunque ambos estén en una situación límite.

Una lucha brutal contra la naturaleza

La trama nos presenta a James Beltmon, el sargento retirado de las Fuerzas Especiales que encarna Pitt, y a su perro Odin. La historia comienza con una escena del perro en medio de una ruta encontrándose con un coche, y desde ahí retrocede una semana para explicarnos cómo llegaron a ese punto. Todo empieza como un plan tranquilo: Beltmon y Odin viajan en una avioneta hacia un lugar remoto y hermoso en las montañas de Alaska para acampar unos días. El sargento lleva todo el equipo necesario para sobrevivir y, al principio, la vibra es muy relajada; pasan las primeras noches comiendo, jugando y hablando entre ellos.

En medio de esa paz, aparece un extraño, interpretado por J.K. Simmons, que se queda una noche con ellos. Se la pasan bebiendo y filosofando, pero el hombre no llega solo a charlar; les advierte sobre lo peligroso que puede ser el territorio y lo impredecible del clima en esa zona. Esa advertencia no cae en saco roto, porque al día siguiente estalla una tormenta tremenda que obliga a Beltmon a subir todo a la avioneta para cambiar de rumbo.

El accidente y el instinto de supervivencia

Lo que parecía una salida rápida se convierte en tragedia cuando Beltmon sufre un ataque cardíaco mientras vuela. Pierde el control de la nave y terminan estrellados en el fondo de un lago. Aquí es donde la película se pone intensa. Ambos sobreviven, aunque muy lastimados, especialmente Beltmon. A partir de ese momento, 'El corazón de la bestia' se convierte en una carrera desesperada por salir vivos de un entorno natural que no perdona. La geografía y los encuentros con otros animales se vuelven obstáculos constantes que deben resolver.

Lo interesante es que no son dos novatos; ambos son militares preparados. Odin no es un perro cualquiera, sino que fue entrenado para la guerra, y la película nos muestra sus pesadillas y flashbacks de combate, lo que le da una profundidad increíble al animal. Esta preparación militar es la que les permite luchar contra los elementos, pero lo que realmente mueve la historia es la devoción mutua. Se nota que hay un vínculo tan fuerte que ambos estarían dispuestos a morir el uno por el otro.

Entre Rambo y Náufrago

La película se mueve en la escuela de supervivencia de cintas como 'Náufrago' o 'All is Lost', donde los monólogos y el aislamiento son la clave. También tiene pinceladas de 'Rambo', especialmente en la forma en que romantiza el pasado bélico y resalta la capacidad atlética del excombatiente. Aunque hay escenas de guerra que se sienten un poco fuera de lugar y le dan un tono muy patriótico al film, la trama central no tiene pretensiones políticas; es simplemente una historia de supervivencia pura y dura.

David Ayer, quien ya es experto en celebrar el valor de los militares estadounidenses, demuestra que sabe crear tensión con situaciones prácticas. En este caso, le pidió a Brad Pitt más esfuerzo físico que actoral. Aunque lograr que creyamos en esa relación de devoción entre el hombre y el perro es el mayor mérito del drama, es imposible ignorar la realidad: el ovejero alemán fue mucho más magnético que la superestrella de Hollywood. ¿Quién necesita un Oscar cuando tienes la carisma de un perro de tres patas?

Contexto: David Ayer es un director, productor y guionista estadounidense conocido por escribir 'Training Day' y dirigir películas como 'End of Watch', 'Fury' y 'Suicide Squad'.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.